La foto que ilustra el post, corresponde el afiche que promociona la película ‘El sabor de la sandía’, mejor traducida también como ‘Una nube errante’. A los dos minutos y medio del comienzo, sucede esta escena. La película, vale mencionar para quienes hayan asumido que se trata de una porno, obtuvo el premio de la crítica en el Festival de Berlín en 2005, y, en el mismo certamen, el Oso de Plata a la contribución artística (esto para quienes necesiten trocar la perturbación que provoca la imagen por la tranquilidad que suponen las instituciones).
Dirigida por Tsai Ming-liang, un director taiwanés del que habría que ver todas sus obras, reencuentra en esta cinta a dos personajes de películas anteriores. Los cruza para enfrentarnos al desasosiego, a la quietud de esos planos eternos que gritan lo solo que estamos, para enseñarnos a ver de una forma que muchos todavía no vieron. Erotismo en el planteo, cabalga por musicales delirantes de un planteo formal impecable, y lo mejor: no se apoya en ningún eufemismo para sopapearnos.
Atreverse al cine taiwanés (y coreano), es uno de los mejores atrevimientos posibles. No hay condescendencia con el espectador. Y eso es algo que siempre agradezco.
Marina Eleonora Rubio
