En el noticiero del mediodía de ayer en la 1 de Televisión Española se informaba que el Mediterráneo “había devuelto” en Cádiz (España) el cadáver Nº 12 de una cáscara de nuez -familiarmente llamada patera- que transportaba 40 refugiados subsaharianos, entre ellos varios niños, que naufragó la semana pasada. Para complementar el dato se informaba que en el año ya habían muerto 652 personas tratando de cruzar el Mediterráneo. Y muchos miles (¿10, 20, 30 mil?…) desde que se empezaron a contar. (+info)

Fotos: Javier Bauluz y EFE
Ya he tocado varias veces el tema de los refugiados que huyen principalmente de un Africa desvastada por la explotación y el abandono (curiosa paradoja) de Occidente. Y confieso que me sigo preguntando si es un tema que amerite tanta dedicación en un blog como MdC, que pretende ser un “Lugar de recomendaciones”, un espacio donde algunas miradas sugieren a otros dónde y qué mirar. No tengo una respuesta clara a eso. Quizás por eso lo sigo haciendo, hasta encontrarla.

Y paso directamente a mi post de hoy, ahorrando a los lectores la lectura de mis palabras para usarla en la recomendación, ya que no es más un artículo de la revista La Marea firmado por Patricia Simón (periodista freelance) y con fotografías de Javier Bauluz (primer español que recibió un Pulitzer), donde describen hasta doler el estómago en qué consiste esa fatal combinación de náufrago y migrante.
JB Chorch
Enlace al artículo: Cuando los naufragos son migrantes









