Genealogía de un ídolo

Documentales, Vida y Sociedad

Hace “unos post atrás” escribí lo que significa(ba) para mi el fútbol. En este documental televisivo se cuenta -aunque no pretende hacerlo desde ningún lugar acádemico ni téorico- lo que esa pasión puede generar para convertir a un pibe de barrio humilde en un ídolo de masas mundial.

Michael Robinson es un ex futbolista inglés radicado en España y, devenido periodista deportivo, se dedica a contar historias deportivas desde un programa llamado “Informe Robinson”.

En este viaja a Buenos Aires para contar la historia menos conocida de Maradona, la de sus comienzos en Argentinos Juniors, un pequeño club de barrio, a través de la palabra de muchos de sus amigos, entrenadores y periodistas que lo conocieron entonces, los años 60 y 70 del siglo pasado.

Por momentos me emocionó mirar el reportaje, pero no puedo explicarlo demasiado ni pretendo que os provoque lo mismo si el fútbol no forma parte de vuestras vidas. Supongo que sería algo similar a que si una ama de casa muy dedicada tuviera que explicar porqué le emociona ver la telenovela de la tarde…

JB Chorch

Perro fútbol

Vida y Sociedad

Lo reconozco, me gusta el fútbol. Me gustaba y me daba una enorme felicidad jugarlo (creo que aún sueño con poder hacerlo nuevamente) y me gusta verlo por televisión.

No niego que se trata de una gran negocio -una “trata de personas moderna”, como leí en algún lado-, que mueve más dinero y poder que varios países, y que a su alrededor giran toda una serie oportunistas, opinadores infradotados y buitres sin corazón que no merecen la más mínima atención.

Pero toda mi infancia argentina, como la de muchos, estuvo atravesada por él. Creo que empecé a jugar desde empecé a caminar, y aún hoy recuerdo que por las tardes nos íbamos a un baldío cerca de mi casa, en el pueblo donde crecí, y jugábamos hasta que se hacía tan de noche que no veíamos la pelota. O en los recreos de la escuela, cuando pateábamos un pelota hecha de trapos y papeles, y atada con hilos para que no se desarme. Como corolario, soñaba con que el relator de turno (de la tele o de la radio, era indistinto para esto) incluía mi apellido en el relato, si bien nunca acabada de resultar verosímil a mis oídos. Pero lo más importante de todo es que adoraba esos momentos, donde el tiempo no pasaba y la única conciencia giraba por y alrededor de la pelota y qué hacer con ella.

Y será por eso que comprendo perfectamente a Casciari cuando dice que Messi (quizás el nombre más inequívoco del planeta) “es un perro”. Y, creo, que también entiendo -porque no sé si es posible hacerlo fuera de una relación con raíces infantiles- a aquellos o aquellas que piensen que todo esto es una soberana tontería.

JB Chorch

Messi es un perro