Entrevista con el demonio

Artículos, Cine y Series, Documentales, Links, Películas, Política y Economía

Este artículo fue escrito en marzo de 2019 para el sitio indiecinema.es, habida cuenta nuestra -la de la gente del sitio y la mía- admiración por Errol Morris y nuestra ansiedad por el hecho de que su último documental –American Dharma– aún no tenía fecha de estreno. Al día de hoy (07.11.2020) tampoco la tiene pero si es noticia el personaje a que hace referencia la cinta –Steve Bannon– ya que su cuenta en Twitter fue suspendida porque en un vídeo pidió que el Dr. Anthony Fauci y el Director del FBI, Christopher Wray, debían ser decapitados y expuestos en una pica públicamente.

En la actualidad hay dos cuestiones que están generando todo tipo de controversias en boca de periodistas, políticos y opinólogos en general: las llamadas Fake News y la irrupción de nuevos partidos llamados de derecha populista. Esas cuestiones están marcando la agenda mediática y quizás no pueda explicarse lo segundo sin el uso destacado de las primeras.

Steve Bannon es el principal ideólogo de esa nueva derecha en Estados Unidos – llamada alt right – y probablemente el mayor responsable de haber logrado lo que parecía imposible: llevar a Trump a la presidencia del “gran país del norte”. Con un uso magistral de las redes sociales y su articulación con la parte más conservadora del aparato mediático, Bannon es considerado el alma mater de este movimiento, que tiene su reflejo en todo el mundo, desde Europa a Latinoamérica.

De ahí que entrevistar quien se considera el cerebro maquiavélico de la derechización del mundo haya generado tanto expectativas como rechazo en muchos sectores. El culpable de ello es Errol Morris.

Para quien no conozca al susodicho y su trayectoria, aquí unas líneas de su extensa bio. Nacido en un pueblo de New York en 1948, Morris es un director de documentales que combina magistralmente una alta carga de dosis política con una estética que articula los mejores recursos del cine. Su filmografía se extiende por más de cuatro décadas, pero ganó cierta fama cuando a raíz de la investigación para su documental “The Thin Blue Line” (1988), sobre el Corredor de la Muerte en USA, un reo se salvó de morir al demostrarse su inocencia. Su consagración definitiva le llegó al recibir el Oscar por el documental “The Fog Of The War” (2003), un descomunal retrato del ex Secretario de Defensa de Nixon durante Vietnam: Robert McNamara. Además de realizar otro documental impresionante sobre Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa de Bush (h) y artífice de la Guerra de Irak –“The Unknown Known” (2013)-, su carrera está salpicada por la realización de comerciales y otros trabajos por encargo (a los que volveremos en algún otro momento) como las series realizadas para la cadena ESPN o para el NYT.

La entrevista (o las, porque se trata de varias) de marras se plasmó en el documental “American Dharma”, que se estrenó el año pasado en Venecia -causando la misma conmoción que todas sus últimas producciones- y que sufre la extraña paradoja de no tener distribución seis meses después de su estreno.

Esta situación, unida a la actualidad y espesor del personaje[i]-quien además se declara admirador del cineasta- y las críticas de algunos sectores que reprochan cierta “blandura” del documental en el trato hacia Bannon, han motivado una proliferación de artículos que intentaré resumir para situar el caso y –objetivo oculto- poner mi granito de arena para que esa distribución se concrete.

Me centraré en cuatro de esos artículos, por la importancia de los medios que los contienen y por la diversidad de opiniones que vierten. Ellos son: “Five Misconceptions of Errol Morris’s American Dharma and Why It’s Still Without Distribution[ii], publicado el 05.12.2018 en Filmmaker Magazine; “American Dharma’ Review: Errol Morris’ Steve Bannon Documentary Is the Most Disturbing Movie of the Year — Venice”[iii], apareció en Indie Wire el 05.09.2018; “’American Dharma’ Reviewed: Errol Morris Lets Steve Bannon Off the Hook”[iv], publicado el 01.10.2018 en The New Yorker; y “Errol Morris Defends Decision to Make Steve Bannon Documentary”[v], escrito para Variety el 5.09.2018.

Imagen de izquierdaweb.com

El primero de ellos, de Anthony Kaufman, intenta buscar el porqué de la falta de distribución del documental en cinco malentendidos que podría haber alrededor de la película de Morris, a saber: uno, negando que sea parte de una trilogía –lo que “rebajaría” su interés- junto a los retratos de McNamara y Rumsfeld que cito más arriba, ya que no le asigna la misma importancia a Bannon que aquellos otros dos ex Secretarios de Defensa; dos, rebatiendo que la cinta tuviera malas críticas, en especial por ser “demasiado blanda” con el personaje, de las que cita solo un crítico importante (veremos que entre las críticas también está la de The New Yorker) versus una mayoría favorable al documental; tres, el autor no cree que Morris dejara a Bannon “libre de culpa”, señalando que la forma de Morris de desarmar los argumentos de Bannon son siempre sutiles y con armas muy propias del cine -«¿Iba a hacer más feliz a la gente si le pegaba con un ladrillo?», bromeó el director en otra entrevista-; cuatro, ligado al punto anterior, Kauffman desmonta la idea de que los distribuidores no quieren American Dharma porque “no persigue a Bannon de forma más firme”, afirmando que esa severidad no es muy comercial hoy en día, en especial en el público de Morris; y cinco, el artículo rebate la idea de que el documental haya perdido vigencia, afirmando que el mismo es “es –y no es- un placer político” gracias a los debates cinéfilos atemporales entre Morris y Bannon, y las (a veces increíbles) interpretaciones de este de algunos filmes clásicos.

El artículo Indiewire fue firmado por Eric Kohn y se centra en ver cómo hace Morris para desmontar todas y cada una de las perversas argumentaciones de su oponente. Así, Kohn llega a la conclusión de que es la película “más perturbadora del año” porque, a pesar de considerar que Morris sale vencedor en la mayoría de las batallas, también cree que hay cuestiones donde las argumentaciones de Bannon no triunfan, pero quedan sin una respuesta contundente. Pone como ejemplo de esto la visión supremacista del entrevistado, a raíz de los incidentes de Charlottesville, donde un grupo racista blanco atacó violentamente una manifestación con gente mayoritariamente de color.  Además, el artículo destaca el esfuerzo de Morris por buscar el trasfondo filosófico del pensamiento bannoniano y rebatirlo en ese mismo terreno, como cuando hablan del personaje Falstaff de Shakespeare – asimilándolo a Bannon y su devoción por Trump – cuando el personaje del escritor inglés ayuda primero y luego se siente traicionado por Enrique IV. El artículo enumera algunos méritos cinematográficos del documental, para luego cerrar remarcando la necesidad de pensar lo que está pasando en la situación política a partir de esta película, pero preguntándose si habrá mucha gente dispuesta a pagar el precio de pasar 90 minutos con un personaje tan tóxico.

El tercer artículo, escrito por Richard Brody, se muestra particularmente crítico con Morris, señalando que a pesar de sus buenas intenciones el desafío de Morris termina siendo inconsistente en su enfrentamiento con Bannon. El autor de la nota describe cómo el personaje utiliza el cine clásico hollywoodense (y en especial la película “Twelve O’Clock High”, de 1949) para estructurar su idea del mito americano –principalmente encarnado por hombres blancos, con carácter y sin miedo- y le reprocha a Morris el hecho de no contra argumentar mostrando otros ideales americanos que también proporciona el cine, como el “activismo de los derechos civiles”, o la misoginia, la persecución de personas de color o el antisemitismo de la política sostenida por Bannon. Y si bien le otorga a Morris ciertos aciertos confrontacionales con el personaje, como cuando habla del “Bannon bueno” y el “Bannon malo” para arrinconarlo, el articulista rechaza el entorno filosófico de muchas respuestas del director y finaliza señalando que la película es “un fracaso estético”, marcando que “aunque Morris es un analista reflexivo de la práctica documental, aquí sus métodos se pierden en sus intenciones” y “se hunde en el mismo lodo que dio lugar a los actuales atropellos políticos a la ley y la decencia que él mismo teme y desprecia”.

En el último artículo, escrito por Leo Barraclough, el periodista se centra en la defensa que hace el propio Morris de su trabajo al realizar este documental, justificándose en las “cosas perturbadoras” que están ocurriendo en Estados Unidos y en el mundo, y la “necesidad de entender mejor lo que están sucediendo”. El cineasta afirma que no podía quedarse callado ante este tema tan espinoso y que ha intentado “explorar la naturaleza de lo que [Bannon] llama populismo nacional, lo que significa, lo que significa para el mundo, lo que significa para mi país es absolutamente esencial». Morris concluye que con la cinta había conseguido hacer “algo diferente”, explorando el tema de una manera “más profunda e interesante”.

A modo de cierre, agregar que muchos de estos mismos debates han acompañado a Morris en sus películas, en especial desde «The Fog Of The War». Aquí la diferencia radicaría en que todas las críticas y alabanzas a su trabajo se ve amplificadas, probablemente porque -tanto en esta como en la que entrevista a Rumsfeld- se trataba de personajes que ya había salido de la vida pública y su peso en la misma era muy relativo, mientras que en el caso de Bannon se trata de alguien de mucho peso en la actualidad política y en el marco de una situación en la que muchos opinan que se está produciendo un cambio de paradigma a otro más inquietante y desesperanzador.

Claro que, en mi caso, se trata nada más que de meras especulaciones fruto de la ansiedad de no saber cuándo podremos ver “American Dharma” en España. Cualquier sugerencia será bien recibida.


[i] Bannon acaba de realizar un periplo por Europa con la idea de forjar un movimiento en alianza con los partidos emergentes que representan esa idea de “nueva derecha” en el viejo continente, como Salvino en Italia, Le Pen en Francia el mismo Vox en España (ver https://elpais.com/politica/2018/12/04/actualidad/1543949909_697562.html).

[ii] https://filmmakermagazine.com/106412-five-misconceptions-of-errol-morriss-american-dharma-and-why-its-still-without-distribution

[iii] https://www.indiewire.com/2018/09/american-dharma-review-errol-morris-steve-bannon-venice-tiff-2018-1202000889/

[iv] https://www.newyorker.com/culture/the-front-row/american-dharma-reviewed-errol-morris-lets-steve-bannon-off-the-hook

[v] https://variety.com/2018/film/news/errol-morris-steve-bannon-documentary-venice-film-festival-1202927375/

Una mujer kurda

Artículos, Biografías y entrevistas, Documentales, Links, Política y Economía

En estos días la noticia internacional es la invasión militar del norte de Siria por parte del ejército turco de Erdogan, condenando a la población kurda y sus organizaciones – sí, la misma que fue imprescindible para combatir y derrotar al ISIS – al exilio y la muerte, con el silencio cómplice de Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea.

Alba Sotorra es una cineasta catalana que en 2014 decidió irse con su cámara a esa zona de conflicto. En el vídeo de más abajo cuenta, en una charla TED del 2016, como fue esa experiencia y, especialmente, cómo fue estar al lado de una comandante de milicianas kurdas llamada Aryan. Su relato es emocionado e impactante. Son 19 minutos imprescindibles que recomiendo fervorosamente.

Como complemento, como actualización, un artículo de ayer mismo del popular periodista catalán Jordi Evole en La Vanguardia, acertadamente titulado «Kurdos de usar y tirar«, y otro artículo denominado «Erdogan en Rojava» del filósofo español Santiago Alba Rico (de quien ya he publicado algún post aquí mismo) con un análisis muy agudo de la geopolítica de la región.

Ah, y muy importante: la experiencia de Sotorra derivó en la realización de un documental llamado Comandante Aryan que, en España, puede verse en la plataforma Filmin. Realmente no sé cómo verlo en otros países. Ya tenéis tarea.

Un basurero de seres humanos

Política y Economía, Radio y TV, Videos

Tengo una duda recurrente cada vez que quiero «recomendar» cosas como la del post de hoy: ¿tiene sentido mostrar una de las situaciones más denigrantes de la actualidad sin, al menos, sugerir algún tipo de solución? ¿no contribuye eso a generar más escepticismo?

No tengo una respuesta clara. Sólo me da algo de tranquilidad pensar que los que lean este post (y miren el vídeo) son personas inteligentes y que su mejor juicio no depende de las «soluciones» que yo pueda sugerir.

Dicho esto, y como el vídeo está en inglés, dejo algunas referencias claves: se trata de un reportaje de la BBC -la televisión pública británica- sobre el llamado «Peor campo de refugiados del mundo»: el de la isla de Lesbos, en Grecia. En él malviven más de 7 mil refugiados, aunque su capacidad no llega a 3 mil. Allí la gente tiene que hacer colas de tres horas para recibir comida, pasar todo un día con sólo una botella de agua y compartir entre 70 personas cada sanitario. La atención sanitaria está a tono con esto.

No hay que ser muy perspicaz para advertir los problemas de convivencia que esto provoca, con peleas habituales entre sus habitantes, especialmente entre gente de distintos orígenes (Siria, Afganistán, Etiopía, etc.) obligada a convivir en estas condiciones. Aún así, eso no es lo peor. El reportaje fue motivado porque empezaron a darse casos de niños de 10 años intentando suicidarse. No creo que haga falta agregar nada más.

CHAOS: Charles Manson, the CIA and The Secret History of the Sixties

Libros, Política y Economía, Vida y Sociedad

Abstract: Un libro de reciente aparición llamado «Caos: Charles Manson, la CIA y la Historia Secreta de los 60», de Tom O’Neill retoma -medio sigo después- el sonado caso del asesinato de Sharon Tate, entonces pareja del director Roman Polanski, junto a otras ocho personas, por parte de una banda liderada por Charles Manson. En el libro O’Neill indaga las conexiones de Manson con altos estamentos del gobierno americano y numerosas actuaciones dedicadas a impedir que esas conexiones lleguen a conocerse públicamente.

In August 1969 the slaughter of nine people in Los Angeles including the pregnant actress Sharon Tate could be considered the coup de grace of the anti-war, peace & love movement of the Sixties. Leading up to that time, US citizens flinched again and again beginning with the assassination of President John F. Kennedy in Nov. 1963, Malcolm X in February 1965, Martin Luther King in April 1968 and Robert F. Kennedy in June 1968.
Official myths of these events prevailed.

With the Charles Manson epic, Los Angeles Prosecutor Vincent Bugliosi controlled the narrative for decades with his book “Helter Skelter: The True Story of the Manson Murders” written with Curt Gentry and published in 1974. Now perhaps Bugliosi’s version isn’t true after all.
Tom O’Neill alters popular history in his groundbreaking 2019 book “CHAOS Charles Manson, the CIA and the Secret History of the Sixties.” O’Neill, a magazine writer, was assigned a story on the 30th anniversary of the murders – and got lost in a maze for 20 years as the story got stranger and bigger. Much of the book relays O’Neill’s personal confessions, doubts and struggles for the truth.
O’Neill’s presentation seems a bit shy in that he lets Hollywood royalty affiliated with Manson off the hook – but then again, nobody would talk to him. And why would they? Craig Hammond AKA “Gray Wolf” who brokered communications with outsiders to Manson in prison told O’Neill that Manson brought his girls to orgies for the Hollywood elite.
The genius of O’Neill’s book is that he does not have a grand theory of what happened – therefore he cannot be called “a conspiracy theorist.” This term was created by the CIA in 1967 as revealed by a New York Times Freedom of Information request in 1976:

O’Neill presents us with a trivial low-level criminal – Charles Manson – who is invited to San Francisco’s Haight Ashbury, the hippie capital of the USA. Coincidentally, the Haight Ashbury Free Clinic – where Manson frequently hung out – just happened to be a center of government-funded experiments with LSD and speed. After Manson’s arrest for the Tate-LaBianca murders, there was a burglary at the Haight Ashbury Free Clinic and all the files pertaining to the drug experiments were missing – the only files stolen.
In 1975, Idaho Democratic Senator Frank Church launched an investigation into CIA activities via The Church Committee, which revealed MKULTRA mind control experiments to the public.

Manson went to San Francisco as a small time hustler and emerged a psychotic and violent chief of misrule, adept at hypnotizing his acolytes and likely was hypnotized himself. CIA mind control expert Louis Jolyon “Jolly” West is connected here – he’s the same guy who was allowed into prison to interview Lee Harvey Oswald’s assassin Jack Ruby, who lost his mind shortly after that encounter in his prison cell.

Despite being a federal prison parolee, Manson was never re-arrested for a series of other crimes leading up to the Tate-LaBianca murders. O’Neill offers proofs Manson was “protected” by judges and his parole officer to name a few. Retired District Attorney Lewis Watnick believed Manson to be a federal informant.
More perspective may be held in the taped confessions Manson henchman Tex Watson made to his attorney – but alas, they are not available. O’Neill writes “For reasons I can’t understand, district attorneys, law enforcement agencies, federal bureaus and other outposts of officialdom continue to suppress these files, even as they claim they have nothing to hide.”

Readers may want to explore more on the manipulated Sixties after reading this book. More in-depth studies will come up on search engines such as DuckDuckGo rather than from extremely limited Google algorithms.

Katina Dunn

La radicalidad del cuerpo vivo es la única batalla

Arte, Biografías y entrevistas, Política y Economía, Tecnologías

Con Paul B Preciado soy parte del pueblo que falta. Dice: «los movimientos de resistencia política son estrategias de expropiación de las técnicas de producción de verdad, del cuerpo, de subjetividad». Nada de lo que dice es ajeno a lo que hace. Desacralizó su cuerpo de los discursos médicos y jurídicos, hasta pasar «de feminista radical a trans anti-identidad».

No pierdan un segundo más sin escuchar a Paul B Preciado. Escuchar lo que hace es ver lo que dice:

¿A qué no pueden parar?

Marina Eleonora Rubio