Dolor y resignación en la prosa de Alice Munro

Libros, Literatura y Poesía

Antes de comenzar me gustaría pedir perdón a los lectores de este blog, a los que imagino bastante más cultos e instruidos que yo, por presentar como descubrimiento (para mí lo ha sido) a una autora como Alice Munro, premio Nobel de Literatura en 2013 y probablemente la mejor cuentista canadiense de todos los tiempos. Mi vida querida apareció en mi ebook este verano, producto probablemente de alguna recomendación olvidada y de una tendencia a la compra compulsiva por internet. Diez cuentos y cuatro piezas más que, tal y como nos explica la autora, no son exactamente cuentos sino que conforman una unidad “autobiográfica de sentimiento”.

Ya sea en la ficción o en fragmentos sobre su vida, lo que más llama mi atención de la literatura de Munro es la maestría en la normalidad, la falta de estridencia con la que presenta situaciones límites, acontecimientos desgarradores que sacuden a los personajes sin derrotarlos. Los hombres y las mujeres (sobre todo las mujeres) de Mi vida querida
transitan por sus vidas con la misma naturalidad con la que la prosa de la autora nos conduce por sus historias de dolor y pérdida. No se desgarran, no luchan, a no ser que entendamos la batalla como resignación para poder seguir vivas. El descubrir que el amor de tu vida es en realidad tu chantajista, el asistir como cómplice al ahogamiento de tu hermana, el ser plantada y deportada hacia ninguna parte en el día de tu boda… podrían ser el origen de una tragedia contemporánea, pero en la pluma de Munro asumen la carga de las miserias cotidianas. Tal vez por eso muchos de sus cuentos muestran a sus personajes tiempo después del conflicto, sobreviviendo en la mediocridad de la vida
diaria.

La prosa de Alice Munro, sus personajes, son cualquier cosa menos mediocres, la vida probablemente lo sea, pero hallazgos como el de este libro, la hacen mucho más transitable.

Bea

Cuando se preguntan qué es la Patria Grande

Varios

Gabriel García Márquez al recibir el Nobel de Literatura:

…‘En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. Ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto, 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi 120 mil, que es como si hoy no se supiera donde están todos los habitantes de la cuidad de Upsala. Numerosas mujeres encintas fueron arrestadas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aun se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 muertes violentas en cuatro años’…

Diciembre 1982

Marina Eleonora Rubio

El discurso completo: