Hablando en lenguas

Cine y Series, Documentales, Música

A veces siento que ya se nos murieron todos. Pero no. Todavía nos queda David Byrne (y Madonna, claro). Su nombre me trae a Bowie, el despliegue escénico a Prince, la elegancia a Cohen, y su genialidad, a Freddie Mercury. Solo por nostalgia, ya que Byrne es indivisible y sólo se parece a él mismo.

Igual no vamos a hablar ahora de American Utopia, su último trabajo, sino de la gira ‘Hablando lenguas’ que Talking Heads, la banda que lideraba Byrne, presentó en 1983. El director de cine Jonathan Demme (otro geniecillo) grabó una de las mejores películas de conciertos de la historia en medio de esa gira. Se llama ‘Stop making sense’ y no es ni película ni concierto: es un acto de magia y fuego.

El escenario está vacío. David Byrne entra con un radiograbador, suenan los primeros acordes de Psycho Killer. Nada menos. Lo que sigue es una obra maestra. La forma en que Byrne suma cada tema, el modo en que entra la batería, en que se suman los músicos. Como la trama de una novela, el concierto crece también en narrativa. En luces y sombras. En sutileza y baile. Byrne hace un dueto memorable con un velador de pie. Su cabeza se empequeñece con un cambio de vestuario: “Quería que mi cabeza pareciera más pequeña y la forma más fácil de hacerlo era hacer que mi cuerpo fuera más grande, porque la música es muy física y, a menudo, el cuerpo la entiende antes que la cabeza”.

Todos brillan. Todos bailan. Todos cantan felices.

Marina Eleonora Rubio