Dolor y resignación en la prosa de Alice Munro

Libros, Literatura y Poesía

Antes de comenzar me gustaría pedir perdón a los lectores de este blog, a los que imagino bastante más cultos e instruidos que yo, por presentar como descubrimiento (para mí lo ha sido) a una autora como Alice Munro, premio Nobel de Literatura en 2013 y probablemente la mejor cuentista canadiense de todos los tiempos. Mi vida querida apareció en mi ebook este verano, producto probablemente de alguna recomendación olvidada y de una tendencia a la compra compulsiva por internet. Diez cuentos y cuatro piezas más que, tal y como nos explica la autora, no son exactamente cuentos sino que conforman una unidad “autobiográfica de sentimiento”.

Ya sea en la ficción o en fragmentos sobre su vida, lo que más llama mi atención de la literatura de Munro es la maestría en la normalidad, la falta de estridencia con la que presenta situaciones límites, acontecimientos desgarradores que sacuden a los personajes sin derrotarlos. Los hombres y las mujeres (sobre todo las mujeres) de Mi vida querida
transitan por sus vidas con la misma naturalidad con la que la prosa de la autora nos conduce por sus historias de dolor y pérdida. No se desgarran, no luchan, a no ser que entendamos la batalla como resignación para poder seguir vivas. El descubrir que el amor de tu vida es en realidad tu chantajista, el asistir como cómplice al ahogamiento de tu hermana, el ser plantada y deportada hacia ninguna parte en el día de tu boda… podrían ser el origen de una tragedia contemporánea, pero en la pluma de Munro asumen la carga de las miserias cotidianas. Tal vez por eso muchos de sus cuentos muestran a sus personajes tiempo después del conflicto, sobreviviendo en la mediocridad de la vida
diaria.

La prosa de Alice Munro, sus personajes, son cualquier cosa menos mediocres, la vida probablemente lo sea, pero hallazgos como el de este libro, la hacen mucho más transitable.

Bea

Ña Serapia

Gastronomía

Así: se llama Ña Serapia y es una verdadera gema en medio del caos porteño. Bueno, tanto caos no. Ña Serapia está enfrente del Parque Las Heras, uno de los pulmones que Buenos Aires tiene desde 1962, cuando cerró la Penitenciaría Nacional que ocupaba todo el predio (y se demolió, claro).

Es mínima, ruidosa, repleta de todo. Como un armadillo, un almanaque de Molina Campos o una guitarra, cuelga la fotografía que el artista Marcos López le sacó al bachero histórico del lugar, Héctor. La misma que se expuso en Nueva York o Berlín, está al lado de un pingüino de tinto. Nos mira mientras miramos a Héctor que nos pregunta qué queremos comer.

Si el día que van a visitar esta gema hay pastel de carne, no lo duden. Regálense eso en esta vida. No hay garantías de que haya otra. 

image

Av. Gral. Las Heras 3357, C1425ASK CABA

Marina Eleonora Rubio

Tinder bizarro

Internet y RRSS

Desde mucho antes de separarme me intriga el mundo de Tinder. Esta prometedora aplicación ofrece a los ingenuos la solución al eterno problema de conseguir pareja, encontrar al amor de nuestras vidas, conocer gente, o simplemente rozarse con la posibilidad de coger – en el sentido argentino del término.

En la vida actual, quizás por obra de las fases lunares o algún otro humor inmanejable, hay días que podemos tener la sensación de que nadie tiene tiempo o ganas de conocer gente nueva. El Tinder, o la Tinder, facilita el encuentro. Uno selecciona entre un montón de perfiles de gente cercana geográficamente los que le resultan atractivos y descarta los que no le gustan. Una cruz o un corazón resumen nuestra posición ante unas cuantas fotos de cada participante. Esto da lugar a un mundo de situaciones asombrosas, fascinantes y atractivas, quizás a pesar suyo.

Existen muchos prejuicios sobre estas nuevas opciones de la tecnología, y no falta el que, o la que, con orgullo, prejuicio y pudor encubierto, exalta lo fortuito del encuentro tradicional.

Pero para qué elegir si podemos tenerlo todo? Podemos disfrutar de Tinder, y aún así no lograremos escapar de los encuentros y desencuentros que nos proponga la vida real.

Y, gracias a tinder.bizarro, generosx y popular usuarix de Instagram, incluso si estamos en una relación fielmente monógama podremos disfrutar de una cuidada selección de lo más divertido de Tinder.

Acá el perfil:

https://www.instagram.com/tinder.bizarro/

Diego

Los colores de Borges

Documentales, Libros

La gente se imagina al ciego encerrado en un mundo negro, dice Borges en esta conferencia. La suya no fue una ceguera oscura: había azul, rojo, pero sobre todo, amarillo, el color que lo acompañó hasta el final. 

La conferencia que recomiendo a continuación es ‘La Ceguera’, pronunciada por él entre junio y agosto de 1977, en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Un lujo escucharlo hablar de su ‘modesta ceguera personal’, como le gustaba decir, que nunca le impidió ver el universo que lo inspiró y nos regaló para siempre.

Marina Eleonora Rubio

Que se rompa pero que no se doble

Series

En Argentina, la frase ‘que se rompa pero que no se doble’ remite a un hecho muy particular: la escribió el expresidente Leandro Alem como testamento político hace ciento veintidós años. Fue en su nota de suicidio, que dejó sobre el escritorio bajo las palabras: para publicar. Su partido de desmoronaba, y él, que sentía que había entregado todo, terminó con su vida.

El resto del mundo desconoce a Alem pero no a la frase. La vi sobrevolar la película ‘Wild’, y hace un par de semanas, y me volvió a abrazar en la serie ‘Sharp Objects’. No es casual. Ambas comparten la dirección de Jean-Marc Vallée, un canadiense que se apropia de la frase en cada obra que escribe o dirige. En esta miniserie, basada en la novela homónima de Gillian Flynn, nos lo recuerda en cada escena. 

Editada como obra maestra, la actriz Amy Adams protagoniza a una periodista con problemas emocionales que no sabemos hasta dónde puede romperse o doblarse: tiene que investigar un par de asesinatos en su lugar de origen, esos pueblos norteamericanos hechos a medida para hacerse polvo. 

Marina Eleonora Rubio