Es Anna. La sexta hija de Freud, y sobrina de Edward Bernays (a quien conocimos en el primer capítulo de ‘El Siglo del YO’, la genialidad producida por la BBC en 2002 y dirigido por Adam Curtis).
¿Por qué esta foto carnet? Anna es una de las protagonistas del segundo capítulo de la serie: La fabricación del consentimiento.
Después de la segunda guerra mundial pasaron muchas cosas, ¿no?
Cuenta la historia que Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, fue el primero en darse cuenta de cómo mover la maquinaria del deseo para alimentar el capitalismo. ¿De qué forma? Haciéndonos pensar en objetos. Haciéndonos pensar que los necesitamos. Y haciendo de esa necesidad, un deseo.
Así comienza El siglo del YO, realizado por Adam Curtis para la BBC en 2002, un documental que atraviesa los mojones del siglo pasado con un archivo único.
Mejor, casi, que cualquier serie de Netflix (es que acabo de ver Leftovers).
August Sander fue un fotógrafo alemán que estudió al hombre desde la lente de la cámara. Nacido el siglo anterior al pasado (que ya es decir mucho) vale el esfuerzo leer sobre su obra tanto como verla. Ambas cosas son esenciales, y Óscar Colorado Nates, lo ha hecho tanto mejor que yo queriendo copiarlo.
En Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Darío Santillán, un militante social de veintidós años nacido en la ciudad de Guernica, fue baleado por la espalda al socorrer a Maximiliano Kosteki, de veintiún años, nacido en la ciudad de Lanús, quien acababa de recibir un balazo. Ambos participaban el veintiséis de junio de 2002 (Maximiliano había ido a su primera marcha recién hacía dos meses) de una manifestación por la brutal crisis económica y social que vivía Argentina, y que tenía impactada especialmente a España.
A esa marcha se la conoce ahora como ‘masacre de Avellaneda’ debido al fusilamiento por la espalda de dos personas que marchaban por el aumento general del salario, de los subsidios para desocupados y por más alimentos para los comedores populares.
Miguel Mirra hizo un documental sobre Darío, y quiere que todos lo difundamos. Lo hizo a los diez años de su muerte. Hoy pasaron quince. Hay gente que todavía no sabe quienes fueron Kosteki y Santillán.
Hellen Mirren volvió a brillar hace pocos días con un discurso donde coló su adhesión al feminismo. Puso blanco sobre negro de qué se trata, en pocas palabras y poniéndose como ejemplo de cómo antes esa idea no la seducía.
Hace un tiempo recomendé el libro ‘La mujer unidimensional’, de Nina Power; y tarde otra vez, ahora insisto con ‘Calibán y la bruja’ de Silvia Federici.
No es casual que las voces más jóvenes y más adultas sigan en la vanguardia del análisis: hay tanto para desandar desde el feminismo que es un babel en sí mismo.
Si esta noche no podes dormir, hacé clic en esta conferencia de Federici. Si no te inspira, da vuelta la cabeza en la almohada y seguí soñando.