Desde mucho antes de separarme me intriga el mundo de Tinder. Esta prometedora aplicación ofrece a los ingenuos la solución al eterno problema de conseguir pareja, encontrar al amor de nuestras vidas, conocer gente, o simplemente rozarse con la posibilidad de coger – en el sentido argentino del término.
En la vida actual, quizás por obra de las fases lunares o algún otro humor inmanejable, hay días que podemos tener la sensación de que nadie tiene tiempo o ganas de conocer gente nueva. El Tinder, o la Tinder, facilita el encuentro. Uno selecciona entre un montón de perfiles de gente cercana geográficamente los que le resultan atractivos y descarta los que no le gustan. Una cruz o un corazón resumen nuestra posición ante unas cuantas fotos de cada participante. Esto da lugar a un mundo de situaciones asombrosas, fascinantes y atractivas, quizás a pesar suyo.
Existen muchos prejuicios sobre estas nuevas opciones de la tecnología, y no falta el que, o la que, con orgullo, prejuicio y pudor encubierto, exalta lo fortuito del encuentro tradicional.
Pero para qué elegir si podemos tenerlo todo? Podemos disfrutar de Tinder, y aún así no lograremos escapar de los encuentros y desencuentros que nos proponga la vida real.
Y, gracias a tinder.bizarro, generosx y popular usuarix de Instagram, incluso si estamos en una relación fielmente monógama podremos disfrutar de una cuidada selección de lo más divertido de Tinder.
Acá el perfil:
https://www.instagram.com/tinder.bizarro/
Diego
