Cosas que se rompen

Series

El otro día me he enterado —de nuevo por el ¡Hola!— de la existencia de otro nuevo término creado para designar otra de esas cosas en las que no habíamos reparado hasta que les pusieron un nombre en inglés: la slow life. Aunque probablemente no es tan nuevo, y tampoco necesita que se explique mucho, para los que compartan mi despiste existencial diré que se trata, como estas dos palabras indican y los tiempos presentes sugieren, de huir de la aceleración constante causada por la vida moderna, con sus tecnologías y su megaconsumo, para encontrar la paz desacelerando. Ni madrugones, ni comida de franquicias, ni prisas, ni agobios. Y al parecer engloba toda una serie de aplicaciones slow (comida, cosmética, sexo,…).

Lo que me ha hecho pensar que estoy inclinada a ella es que me molestan mucho las entradas de dos series que merecen ser recomendadas: The Good Fight, el spin-off de The Good Wife, y Press, de la BBC. Tratándose de series que parecen haber sido pensadas para llamar la atención sobre lo frágil que es el mundo en que vivimos —en una a través de un bufete de abogados con especial peso de mujeres y afroamericanos en plena era Trump, en la otra desmontándose la premisa maniquea de que hay un buen y un mal periodismo— se entiende que en ambos casos se haya optado por hacer caer o explotar objetos. Son imágenes efectivas, muy obvias como metáforas y que, por tanto, cumplen bien su función de definir el mensaje; pero siempre me las salto. Observar a personajes de ficción peleando en este complejo presente es casi tan relajante como para un jubilado pasar la mañana pendiente de cómo avanza una obra. El que algo se caiga o explote, sin embargo, tiene otro efecto. Desasosiega.

CV

Cuerpo de Limón

Cine y Series, Danza y Teatro, Documentales

Nací el mismo año en que José Limón murió: 1972.

Bailarín, maestro de danza y coreógrafo, Limón revolucionó la danza moderna. Con todo lo que me gusta bailar, no supe nada de él hasta ayer.

No quiero que a otros les pase lo mismo. Me cae bien Limón. Por eso les traigo este documental: vigoroso, decidido, comprometido. De haberlo visto a mis veinte (la edad en que él empezó a bailar) sería bailarina.

Marina Eleonora Rubio

Derivaciones acerca de lo obvio

Cine y Series, Películas, Videos

Sabemos que no existe consenso posible acerca de las cosas. Ni de los hechos. Todo es interpretación (y azar). Pero las formas en que compruebo una y otra vez esta certeza son para compartir: hace dos días, una persona muy cercana se sorprendió cuando le hablé de los Minions. No sabía de qué le estaba hablando. Tuve que googlear al ‘sujeto’ en cuestión y mostrarle la imagen. No. Nunca había visto un Minion (me gusta usarlo así, en mayúscula, como modo de ofrecerle respeto) en su vida. Es cierto, no tiene hijos. Aunque la maquinaria de Universal Pictures (padres financieros de los Minions) me hacía suponer que no podía existir alguien en una ciudad con acceso a internet, cine, televisión y contacto permanente con gente de todas las edades que estuviera por fuera del alcance propagandístico de su marketing. Existe. Doy fe. 

Por eso hoy recomiendo a los Minions. Son la especie animada más maravillosa que creó el hombre (dejo para otro posteo los aspectos críticos). Los pueden encontrar en cines, youtube, o cualquier sitio de internet (ya quisiera que alguien creara los Minions go para, además, encontrarlos por la calle).

Despicable Me 

Mi Villano Favorito 

Mi Villano Favorito 2

Despicable Me 3

Marina Eleonora Rubio

Autohipnosis

Arte

Se dice que nos escuchan; que algoritmos silenciosos, invisibles porque habitan en lo que para nosotros es casi una dimensión paralela, contemplan todo lo que hacemos y lo anotan. Con ello trazan caminos que recorremos cual replicantes rebeldes, pensando que navegamos sin rumbo y que cada hallazgo es un premio que celebra nuestro espíritu aventurero, que el único laberinto está en nuestro cerebro y que la intuición nos guía. Creemos que no hay un destino y que el periplo lo hemos ido trazando nosotros, eligiendo en cada momento el siguiente sendero. Hasta que descubrimos que esa rara joya encontrada al azar y que se encuadra perfectamente en el tipo de cosas que últimamente nos han despertado curiosidad —eso tan personal, tan único— es un canal de Youtube que ven millones de personas. Y se rompe el encanto. Desaparece nuestra valoradísima humanidad y se revela que somos un muñeco, un robot, algo que alguien está soñando.

Por todo ello, quizá no tenga mucho sentido recomendar algo hacia lo que los entes que nos dirigen nos están llevando. En cualquier caso, podemos comentarlo. O, en este caso, sumarnos a los comentarios.

Las masas anónimas coinciden en que los vídeos de Baumgartner, un restaurador de Chicago, tienen algo de hipnótico. A medida que avanzan parece que van cobrando vida esas pinturas ajadas, oscurecidas, maltratadas. Emociona ver aparecer como por arte de magia los colores sepultados bajo un rancio barniz, seguir los metódicos pasos que invierten el sentido del tiempo y acompañar esa progresiva resurrección. De algún modo, por detrás de esa voz pausada que nos acuna nos está diciendo que, si se hace del modo adecuado, es posible revertir los estragos y regresar a los orígenes.

Es relativamente fácil descubrir, en alguno de esos desvíos que creemos voluntarios y arbitrarios, que Youtube tiene todo un arsenal de videos sobre restauraciones de pinturas, y que las realizadas en museos de prestigio son bastante más laboriosas y complejas que las que nos muestra Baumgartner. Las reproducciones, sin embargo, no son ni de lejos tan cautivadoras. En parte es porque la mayoría muestran apenas algunas fases del proceso, y en parte porque no nos transportan a un solitario taller para contemplar callados cómo trabaja sin descanso un ordenado y pulcro hombre delgado, que debe ser una pesadilla como compañero de piso, pero parece haber encontrado su propio nirvana en la artesanal tarea de limpiar cuadros.

CV

Una comunicación sin cuerpos

Biografías y entrevistas

La cuestión de las redes sociales y la Comunicación en general son temas que me interesan desde hace mucho tiempo, por lo que son habituales en mis posts aquí en el blog.

La entrevista al pensador italiano Franco Berardi que os voy a recomendar apareció ayer mismo en el diario El País de España, y me pareció tan certera en la definición de sus ideas que decidí no esperar ni un día para subirla. Creo que, sino nuestro acuerdo total o parcial, al menos nuestras reflexiones.

Y como incentivo para que la leáis, voy a agregar seis frases muy significativas del artículo (podrían haber sido otras seis), tras lo cual dejaré el enlace al mismo. Espero ser lo suficientemente convincente para que entréis en él.

“Hoy (…) mutamos de una forma conjuntiva del pensamiento, de la comunicación, del afecto, a una forma conectiva”.

“Vivimos una época de patologías masivas, como las crisis de pánico, la depresión, la ansiedad, que no son patologías simplemente psíquicas, sino de la relación comunicacional”

“Lo que pasa en la esfera política, social, parece una locura porque seguimos interpretando comportamientos, sí, dementes, con las categorías de la racionalidad política”

“La democracia está muerta porque la democracia es la posibilidad de discutir todo, principalmente las reglas”

“Vivimos una condición que es psicopática. Las herramientas de la política no sirven, porque la venganza no atiende a razones”

“La única terapia que yo veo tras la oscuridad presente es la reactivación del cuerpo colectivo, del placer de encontrar el cuerpo del otro en la dimensión colectiva”

JB Chorch

Enlace a la entrevista: “El problema es como la pantalla se ha apoderado del cerebro”, El País 20.02.2019