El Arte de ver de John Berger

Arte, Biografías y entrevistas, Documentales, Películas, Vida y Sociedad

Imagen: hufftintonpost.co.uk

No conozco en profundidad la obra y el pensamiento de John Berger. Más aún, puedo decir que aún no he leído ninguno de sus libros.

Sin embargo, me pasa una cosa curiosa: cada vez que tuve ocasión de leer alguna cosa suya -por lo general artículos o ensayos breves, aunque también algunas reflexiones en forma de párrafos reproducidos por algún amigo- me ha resultado decididamente vivificante, como un shock de inteligencia y potencia vital . No puedo decir esto de mucha gente, más bien tendría que hacer magia para decir algún otro pensador similar.

Es por ello que no resultó un esfuerzo ponerme a ver un documental suyo, máxime si lleva como nombre «El Arte de ver» y está hecho por la BBC. Bueno, quizás aquí se da una situación similar con los documentales de la BBS: tienen una factura tal que pocas veces he acabado decepcionado luego de ver alguno.

El documental de marras es una pieza sencilla, que no trata de mostrar toda la vida de JB sino su forma de ver y su relación con las imágenes, lo que le permite estructurar la narración de manera muy certera y construir un repaso muy creativo sobre el pensamiento de Berger. Así, pueden pasar por la película tanto sus colaboradores más cercanos, como su traductor, así como sus dos hijos. Una maravilla que os recomiendo.

La radicalidad del cuerpo vivo es la única batalla

Arte, Biografías y entrevistas, Política y Economía, Tecnologías

Con Paul B Preciado soy parte del pueblo que falta. Dice: «los movimientos de resistencia política son estrategias de expropiación de las técnicas de producción de verdad, del cuerpo, de subjetividad». Nada de lo que dice es ajeno a lo que hace. Desacralizó su cuerpo de los discursos médicos y jurídicos, hasta pasar «de feminista radical a trans anti-identidad».

No pierdan un segundo más sin escuchar a Paul B Preciado. Escuchar lo que hace es ver lo que dice:

¿A qué no pueden parar?

Marina Eleonora Rubio

Autohipnosis

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Se dice que nos escuchan; que algoritmos silenciosos, invisibles porque habitan en lo que para nosotros es casi una dimensión paralela, contemplan todo lo que hacemos y lo anotan. Con ello trazan caminos que recorremos cual replicantes rebeldes, pensando que navegamos sin rumbo y que cada hallazgo es un premio que celebra nuestro espíritu aventurero, que el único laberinto está en nuestro cerebro y que la intuición nos guía. Creemos que no hay un destino y que el periplo lo hemos ido trazando nosotros, eligiendo en cada momento el siguiente sendero. Hasta que descubrimos que esa rara joya encontrada al azar y que se encuadra perfectamente en el tipo de cosas que últimamente nos han despertado curiosidad —eso tan personal, tan único— es un canal de Youtube que ven millones de personas. Y se rompe el encanto. Desaparece nuestra valoradísima humanidad y se revela que somos un muñeco, un robot, algo que alguien está soñando.

Por todo ello, quizá no tenga mucho sentido recomendar algo hacia lo que los entes que nos dirigen nos están llevando. En cualquier caso, podemos comentarlo. O, en este caso, sumarnos a los comentarios.

Las masas anónimas coinciden en que los vídeos de Baumgartner, un restaurador de Chicago, tienen algo de hipnótico. A medida que avanzan parece que van cobrando vida esas pinturas ajadas, oscurecidas, maltratadas. Emociona ver aparecer como por arte de magia los colores sepultados bajo un rancio barniz, seguir los metódicos pasos que invierten el sentido del tiempo y acompañar esa progresiva resurrección. De algún modo, por detrás de esa voz pausada que nos acuna nos está diciendo que, si se hace del modo adecuado, es posible revertir los estragos y regresar a los orígenes.

Es relativamente fácil descubrir, en alguno de esos desvíos que creemos voluntarios y arbitrarios, que Youtube tiene todo un arsenal de videos sobre restauraciones de pinturas, y que las realizadas en museos de prestigio son bastante más laboriosas y complejas que las que nos muestra Baumgartner. Las reproducciones, sin embargo, no son ni de lejos tan cautivadoras. En parte es porque la mayoría muestran apenas algunas fases del proceso, y en parte porque no nos transportan a un solitario taller para contemplar callados cómo trabaja sin descanso un ordenado y pulcro hombre delgado, que debe ser una pesadilla como compañero de piso, pero parece haber encontrado su propio nirvana en la artesanal tarea de limpiar cuadros.

CV

La mejor serie policíaca es un programa de arte

Arte

La mayoría asociamos a las hermanas Brontë con un pequeño pueblecito de Yorkshire, tenemos idea de que Charlotte hizo una especie de erasmus en Bruselas y recordamos la terrorífica descripción en Jane Eyre del internado de Lancashire en el que estuvieron de niñas. Lo que pocos sabíamos hasta hace casi nada es que en la pared de la iglesia de Tunstall, cercana a ese internado, cuelga un cuadro italiano del siglo XVI que había sido donado apenas unos años antes de que las Brontë pasasen por allí. Con el paso del tiempo fue formándose una pátina que ocultó tanto las figuras como la historia del lienzo. Hasta que a los encargados de esa iglesia se les ocurrió llamar a un programa de la BBC.

Fake or Fortune? se dedica a descubrir tesoros (y falsificaciones) de la mano de tres personajes que hablan como los malos de Disney, se pegan unos viajes envidiables y explican de una manera muy clara (y entretenida) cómo funciona el mundo del arte. Cada episodio es una síntesis del trabajo detectivesco que un equipo (probablemente enorme) desarrolla durante meses para identificar un Pollock, un Rembrandt, una acuarela de Homer o un dibujo de Gauguin. Asusta (y emociona un poco) lo que puede llegar a pagarse por algunas obras. Se entiende que la gente sueñe con haber encontrado un boleto de lotería ganador entre los trastos de un mercadillo. Y se quiere, aunque eso sea aún más utópico, ser uno de esos especialistas que se acerca con una lupa y, tras examinar la obra, sabe si es o no del autor.

CV

Imágenes y palabras

Arte

Uno de los lugares comunes más comunes es aquel que dice que una imagen vale más que mil palabras. No pretenderé en este post deconstruir ese tópico sino más bien, creo, que terminará reforzado.

Gerhard Haderer es un dibujante austríaco nacido en 1951 que lleva ya varias décadas trabajando con ilustraciones satíricas, destacando en ellas de manera muy corrosiva la “imperfección” de la sociedad actual. Como era de esperar, Gerhard ha tenido que enfrentar querellas por sus trabajos, como cuando uno de sus libros, La vida de Jesús, provocó reacciones violentas en Austria, especialmente por parte de la Iglesia Católica. Y, en 2005, fue encarcelado en Grecia por “insultar a la comunidad religiosa”.

Haderer desarrolló su estilo ya en sus inicios, cuando trabajaba como diseñador gráfico e ilustrador para agencias publicitarias; pero no fue 1985 -cuando tuvo que ser operado de cáncer- que dejó sus actividades más publicitarias y se convirtió en caricaturista freelance e ilustrador satírico.

En fin, un poco de información de contexto -fácilmente encontrable navegando por Internet- o, más simplemente, las “palabras” de aquel tópico.

Aquí las imágenes: http://www.misgafasdepasta.com/gerhard-haderer/

JB Chorch