Los misteriosos Bartleby

Cine y Series, Libros, Literatura y Poesía, Películas

¿Por qué deja alguien de hacer algo que se le da bien? El enigma se formula en uno de los relatos más conocidos de Herman Melville, “Bartleby the Scrivener: A Story of Wall Street”, y abundan las interpretaciones. Algunas se deben a Jorge Luis Borges, autor de una versión en español —“Bartleby, el escribiente”— que tal vez sea las más célebre de sus traducciones; aunque el propio Borges dejó escrito —en “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto”— que “la solución del misterio siempre es inferior al misterio mismo”. Y el relato de Melville lo prueba: las interpretaciones van y vienen, pero el texto permanece.

El enigma también.

Siguiendo la pista de muchos Bartleby de la literatura, Enrique Vila Matas escribió un ensayo absolutamente recomendable; probablemente uno de los mejores “libros sobre libros” que se pueden encontrar. Partiendo de un enfoque completamente diferente, pero retomando el tema, Nick Hornby publicó hace casi diez años Juliet, Naked, una novela sobre un músico que, como tantos otros Bartleby, lleva décadas sin publicar. La reciente adaptación cinematográfica de esta historia mantiene en equilibrio varias de las temáticas presentes en el libro: el compromiso, el paso del tiempo, la paternidad/maternidad, las relaciones románticas, las crisis existenciales, las no-decisiones que nos marcan, … Ethan Hawke encarna al artista retirado, y su sola presencia hace que recordemos cosas que en el pasado nos gustaron; lo que desencadena una nostalgia muy importante para empatizar con la trama. La solución del misterio tiene un efecto parecido. Es decepcionante, hace desaparecer la magia y nos trae a un presente muy real. Lo que ocurre es que, curiosamente, ese ‘aterrizaje’ es bonito.

CV

Imagen de https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=31695451

Un Londres borrascoso

Series

A pesar de que mis esfuerzos por recomendar Penny Dreadful no sirvieron para que nadie me hiciese caso —que si me da miedo, que si hay mucha sangre, que si la vi cenando—, y aunque todavía me choca de vez en cuando descubrir que hay cosas que a mí me hechizan y a muchos otros les repelen —pienso en Annihilation, en Melancholia—, realmente creo que es bueno compartir el entusiasmo. Por ello, y porque varios amigos la han visto y les ha gustado, aquí va una lanza por Taboo, serie de ocho episodios que Tom Hardy —ese actor que parece una bomba de relojería— produjo y protagonizó a partir de una historia escrita por su padre. Se estrenó a principios de 2017 y al parecer (léase lo siguiente con tono entusiasta) va a tener una segunda temporada.

En el año 1814 un hombre atormentado regresa a un Londres grisáceo que recuerda a un Mordor en el que la Compañía de las Indias sería la Torre Oscura y su presidente Sauron. Las visiones que le persiguen, sus tatuajes y el modo en que se mueve, habla y mira llevan a pensar que ha perdido la cordura. En realidad, él sabe lo que el espectador desconoce, y poco a poco se lo irá revelando como quien reparte por entregas las piezas de un puzle. Bailes, duelos, piratas, una África oscura y una América lejana; un amor prohibido; secretos mal ocultados; astilleros malolientes envueltos en la bruma; personajes dickensianos.

Si alguien alguna vez se ha preguntado qué hizo Heathcliff en los tres años en los que estuvo fuera de Yorkshire, Taboo ofrece una posible respuesta.

CV

Music is in the air

Documentales, Música

Foto: Getty Images en wsj.com

Como la mayoría, escucho música desde mi adolescencia, cuando nos juntábamos con amigos a oír nuestros respectivos discos (vinilos, en esa época) y mostrar nuestras últimas adquisiciones.

En algún momento posterior descubrí el jazz y me hice muy fan, incluso buscando justificaciones a diestra y siniestra de porqué el jazz era la “música del futuro”. Aún conservo una colección de más de 200 vinilos de casi todos los estilos.

Años después descubrí el blues, antecesor y pariente pobre del jazz, y también me hice muy aficionado, cosa que aún se mantiene. Eso me llevó no sólo a escucharlo sino también a involucrarme en programas de radio, escribir algunos artículos periodísticos, fundar junto a otros aficionados y presidir durante cuatro años la Sociedad de Blues de Madrid e, incluso, hacer un documental sobre el género en Rosario, la ciudad de Argentina donde residí más de 20 años (el docu se llamó “Rosagasario blues” y puede verse aquí)

Essta relación intensa con la música siempre tuvo un lado “pendiente”, y es el de aprender a tocar algún instrumento. En mi casa nadie lo hacía (aunque mi padre era muy aficionado al tango y fue el que me inculcó el gusto por la música) y siempre me reprimí bastante eso de lanzarme y experimentar. Aún hoy sigo intentándolo, y no descarto alguna vez dominar la armónica.

Todo esto viene a cuento porque el hecho de “tener pendiente” lo de tocar me lleva a pensar mucho la relación con la música. Por eso este post, que acabaré con un documental de 1966 del gran pianista de jazz Bill Evans (a quién descubrí en aquellos primeros años del jazz) llamado La Mente Universal de Bill Evans, y donde conversa con su hermano Harry acerca de cómo es el aprendizaje, la improvisación y todo lo que involucra el proceso creativo.

Si no consigo que el documental os interese, al menos espero que -para quien no lo conozca- os anime a escuchar a Bill Evans. Una verdadera delicia.

JB Chorch

Viaje al centro de los sentidos

Cine y Series, Películas

¿Cómo hizo la cineasta argentina, Lucrecia Martel, para hacer de una película una experiencia sensorial? Todavía me lo pregunto. ¿Por el uso de planos cortos a cámara alzada? ¿Por el planteo impecable del sonido? ¿Por la paleta de colores, la luz perfecta y difusa, el foco que va y viene? ¿Por los eternos silencios? No tengo idea. Cuando la vi, sentía respirar al personaje, olía su transpiración, me ahogaba con su calor. No tuve esa sensación ni en Disney (literalmente), dentro de esos cines 3D que tanto promocionan. Lucrecia Martel logró llevar la experiencia del cine más allá. Es verdadero realismo virtual, si algo de eso existe o se llama así.

La recomendación impone una restricción fundamental: ver la película en el cine. No va a ser fácil: ya estrenó, y, excepto en alguna retrospectiva, no se encuentra ya en salas. Pero es requisito indiscutido. 

Zama no es una película. Es un viaje al centro de los sentidos. Por eso no describo sinopsis ni personajes. Viajen, descubran, disfruten este regalo del cielo salteño. Por películas como ésta, el cine no va a desaparecer nunca. 

Marina Eleonora Rubio

Imágenes hipnóticas

Cine y Series, Documentales, Fotografías, Links

No hace falta escribir mucho para explicar en qué consiste este post.

Está especialmente dirigido a quienes guste y hayan visto mucho cine, y se trata de gifs animados de películas, en especial de los últimos cincuenta años. Como ejemplo, dos pelis icónicas: Blade Runner y Metrópolis

Y ya está.

Abajo os dejo el enlace a la web. ¡A procastinar! 

JB Chorch

Tech Noir: gifs de película