Espías sesenteros

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En los años sesenta, en plena Guerra Fría, una organización internacional obliga a trabajar juntos a un espía ruso y uno norteamericano. Este es el sencillo punto de partida de The Man from U.N.C.L.E., remake de una serie de la época y una de mis películas favoritas. En su día (2015) fue un fracaso en taquilla y gustó poco a los especialistas. A quienes compartan la opinión de la crítica —que vino a decir, grosso modo, que la historia es insustancial e inverosímil— les diría que, precisamente por ser la trama simple y fantasiosa, el ritmo, los diálogos y el estilo tienen todo el protagonismo. Da igual que la hayas visto una o cien veces, que puedas adivinar lo que va a pasar o saber de memoria las letras de las músicas: en cada visionado The Man from U.N.C.L.E. transporta a una deliciosa idealización de la Italia de los sesenta por la que pasean, derrochando estilo y sentido del humor, espías a los que casi todo les sale bien, y acompañarlos es siempre placentero.

Algunas películas van haciendo carrera a medida que pasa el tiempo, y últimamente los actores están dejando caer que puede que esto se convierta en una franquicia. Mientras los grandes estudios deciden si compensa gastar un dineral en una secuela, y a la espera de que Netflix tenga a bien volver a ponerla en la parrilla, la misma plataforma ha producido Au Service de la France. Es Francia en vez de Italia, los espías son más torpes y al principio cuesta —a mí al menos— pillar el sentido del humor galo; pero también recrea ese mundo analógico en el que había menos cosas y menos gente, y lo que había era bonito.

CV

Harold Lloyd: La magia del (primer) cine

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Hace poco más de un año subí un post donde contaba -maravillado- mi admiración por los grandes cómicos del cine mudo y como conseguían realizar algunos de esos trucos con los que dejaban (y dejan) con la boca abierta. Si alguien no pudo leerlo o quiere recordarlo aquí el enlace al post.

Pero antes de (re)leerlo recomiendo que miréis el vídeo del enlace de más abajo, una secuencia memorable de “El hombre mosca”, película de 1923 del gran Harold Lloyd, uno de los referenciados en dicho post.

Como breve resumen -para todo lo demás, Wikipedia- Harold Lloyd (1893-1971) fue un actor cómico americano de los inicios del cine, que realizó 208 peliculas entre 1913 y 1947, y llegó a ser uno de los actores mejor pagados de incipiente industria hollywoodense.

A pesar de su calidad y productividad, Harold siempre estuvo un poco eclipsado por Chaplin y Keaton, dado que sus películas no se vieron tanto en televisión como las de estos (Lloyd era el propietario de las mismas y se negaba a que fueran cortadas por la publicidad). Sin embargo, su filmografía está repleta de maravillas que resisten cualquier comparación con los citados Chaplin y Keaton.

El siguiente fragmento es prueba fehaciente de ello. Cada vez que lo veo, además de apenas notar el uso de aquellos efectos tan primitivos, me corre un temblor por todo el cuerpo temiendo por el protagonista. La magia del (buen) cine.

JB Chorch

Harold Lloyd: el ascenso al reloj

Una Historia Perfecta

Cine y Series, Películas

Buster Keaton fue un genio. Eso lo sabemos todos los que hayamos visto sus películas. El apodo ‘Buster’ se lo puso Houdini, imaginen de dónde viene todo.

‘Seven Chances’ (‘Las siete ocasiones’) es redondita: usa todos los recursos del cine habidos, y por inventarse, en una historia que de clásica bien podría ser mitológica: un agente de bolsa está cayendo en bancarrota cuando su abuelo le dona 7 millones de dólares con la condición de que se case antes de las 7 de la tarde de su 27 cumpleaños, o sea la misma tarde en que se entera. 

Los mejores gag en secuencias imbatibles: si alguien todavía es virgen de su cine, lo invito a empezar por acá. El comienzo es increíble, ya solo por eso hay que verlo siempre.

Marina Eleonora Rubio

¿A quién mira esa niña?

Fotografías, Películas

A Robert Frank. Como esta es la semana de los fotógrafos que miro, es muy difícil no pensar en las caras que encontraba él para siempre.

Viajaba para ver, para volver a empezar, para conocer, para saber. Ahora además tenemos su película. Robert Frank, después de Prince, el otro signo de los tiempos:

Marina Eleonora Rubio

Actualización: Murió Robert Frank

https://elpais.com/cultura/2019/09/10/actualidad/1568120559_487226.html

Cuarenta años de soledad

Cine y Series, Películas

El 40º Aniversario de su estreno en España y algunas circunstancias personales que no vienen a cuento se han combinado mágicamente, dándome la excusa perfecta para recomendar lo que es para mi el mejor retrato de la soledad y la impotencia en la gran ciudad moderna: “Taxi Driver”.

Esta película supuso la unión de tres artistas muy prometedores: Paul Schrader, quien escribió el guión luego de atravesar una crisis personal muy profunda y que lo llevó a conducir sin rumbo por la ciudad un buena temporada; Martin Scorsese, director en alza que venía de hacer “Malas calles”, una ópera prima donde ya mostraba su sensibilidad y buen hacer hacia estos temas; y Robert De Niro, protagonista principal y que venía de ganar un Oscar por El Padrino II.

La película cuenta la historia de Travis Bickle, un taxista ex combatiente de Vietnam que recorre cada noche los submundos de New York y todos sus habitantes. Y en este vagar intenta producir algún tipo de cambio que modifiquen las situaciones cotidianas de injusticia -en su sentido más general. Pero la maquinaria de la gran urbe es demasiado compleja y cruel con las almas bienintencionadas, por lo que Travis empieza a generar un estado psicótico que desembarcará en una explosión violenta.

Habrá muchas explicaciones para el éxito de “Taxi Driver”, en su momento y cuatro décadas después. La mía es que cuenta como pocas, las desventuras de todos aquellos que -viviendo en una gran ciudad- no hemos sentido Travis Bickle en más de una ocasión.

JB Chorch

Taxi Driver – Trailer