Que se rompa pero que no se doble

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En Argentina, la frase ‘que se rompa pero que no se doble’ remite a un hecho muy particular: la escribió el expresidente Leandro Alem como testamento político hace ciento veintidós años. Fue en su nota de suicidio, que dejó sobre el escritorio bajo las palabras: para publicar. Su partido de desmoronaba, y él, que sentía que había entregado todo, terminó con su vida.

El resto del mundo desconoce a Alem pero no a la frase. La vi sobrevolar la película ‘Wild’, y hace un par de semanas, y me volvió a abrazar en la serie ‘Sharp Objects’. No es casual. Ambas comparten la dirección de Jean-Marc Vallée, un canadiense que se apropia de la frase en cada obra que escribe o dirige. En esta miniserie, basada en la novela homónima de Gillian Flynn, nos lo recuerda en cada escena. 

Editada como obra maestra, la actriz Amy Adams protagoniza a una periodista con problemas emocionales que no sabemos hasta dónde puede romperse o doblarse: tiene que investigar un par de asesinatos en su lugar de origen, esos pueblos norteamericanos hechos a medida para hacerse polvo. 

Marina Eleonora Rubio

A Very English Scandal

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Marsham Court es un edificio en estilo art déco que fue construido en 1937 en Westminster (Londres). Además de con un conocido bar-restaurante, cuenta con ciento cuarenta y siete pequeños apartamentos. De uno de ellos fue propietario Jeremy Thorpe (1929-2014), líder del partido liberal a fines de los años sesenta y, en la década siguiente, protagonista de un escándalo político y sexual que acabó con su carrera. A Very English Scandal es el título de la miniserie de la BBC que lo relata, y de la novela de John Preston en la que se basa. Además de una cuidada ambientación, que revela que Marsham Court no es el único lugar de Inglaterra que apenas ha cambiado en ocho décadas, la producción tiene algunas otras marcas de la casa: una buena historia, ritmo narrativo y excelentes interpretaciones, con Hugh Grant y Ben Whishaw en los papeles principales. Con todo, lo más destacable es el modo en que cuenta una oscura, compleja y un tanto absurda historia de ambición, chantaje e intento de asesinato manteniendo en todo momento un tono irónico, que en el espectador se traduce en una constante sonrisa. Sus tres episodios son algo así como una taza de té con un scone caliente en una húmeda tarde de otoño. Se saborean, se disfrutan, y ponen de muy buen humor.

CV

Elegía al lugar común

Series

Sé que recomendar series es un lugar común. Sé que pretender inocular a otros tu ansia (qué película! El ansia) sobre la serie que te fascina es, además de un lugar común, insoportable. Pero sé también que esta serie vale todos los lugares comunes que existen, porque no cumple con ninguno de ellos:

-Es la única serie que dirigió Soderbergh (y filmó TODOS los capítulos).

-Está íntegramente filmada con luz natural.

-La banda sonora (sé por qué se los digo, la banda sonora, la banda sonora…).

-Aunque la temática sea sobre la medicina, no se queda ahí. Al ser una serie de época (comienzos de siglo pasado, una ambientación exquisita) atraviesa TODOS los cambios que se produjeron durante esos años: en la medicina – de forma fascinante-, en lo social y en lo político.

Seguiría, pero solo les haría perder tiempo. Va el trailer, si con esto tampoco, no hay con qué.

Marina Eleonora Rubio

Nueva York, Londres o Benidorm

Series

‘Plutón BRB Nero’, la serie que Álex de la Iglesia dirigió para la TV pública española (y eso ya es decir mucho), cuenta las desventuras de un grupo de ‘marines’ españoles durante la búsqueda de un planeta para poder salvar a la humanidad. Si alguno del Opus Dei está leyendo esto, sepa que la recomendación no es para usted. Plutón crece y decrece en personajes y situaciones, concentra ironía, genialidad y autocrítica de la España profunda que solo recuerdo en la joya ‘Bienvenido Mr Marshall’.

Dice su comienzo, emulando a la Guerra de las Galaxias…‘Estamos en el año 2530. La situación en el planeta Tierra es desesperada…Hace años que no queda nada de la capa de ozono. La construcción incontrolada de adosados en el Polo Norte provoca la subida de las aguas haciendo desaparecer ciudades como Nueva York, Londres o Benidorm. La raza humana sobrevive en zonas pantanosas superpobladas, apestadas por las epidemias, inundaciones e inmobiliarias. En el año 2500, el Presidente de los Estados Unidos del Mundo, Maculay Culkin III, comienza su mandato con dos decisiones polémicas: una, cambiar de sexo otra vez; y dos, enviar una nave al espacio. Su objetivo: encontrar un planeta habitable y huir de este inmenso error llamado Tierra.’

¿Hace falta más?

No esperen.

Hay forma de solucionarlo: http://www.rtve.es/alacarta/videos/pluton-brb-nero/

Marina Eleonora Rubio

Algo huele a podrido en Baltimore

Radio y TV, Series

Tiempo de series. Y si hay que hablar de series, hay que hablar de “The Wire”; una de las Top Five, para mi. ¿Por qué? Ahora me vienen algunas razones, aunque no todas. Por ejemplo, su estética documental, que la da un toque de realismo aún mayor -si cabe- a un trabajadísimo guión de su creador: David Simon.

Este, gracias a su oficio de periodista, urga en las alcantarillas policiales e institucionales de su Baltimore (por cierto, ciudad de población mayoritariamente negra) para mostrarnos -a la manera de la novela negra más cruda- que quizás ya no queda nada que hacer para que esta sociedad mejore.

Y si lo dicho no es suficiente para ver sus cinco temporadas, a cada cual mejor que la anterior, quizás el artículo de Jotdown que os dejo abajo os convenza de mis argumentos.

Pero, lo que está claro es que, como se dice en España: “El que avisa no es traidor”…

JB Chorch

El barroco lenguaje visual de The Wire