Soy testigo del Método desde antes de que fuera nombrado.
Asisto al taller de pintura de Diana Aisenberg hace más de seis años, y a su clínica de obra, hace más de tres. Cuando empecé el taller no tenía idea de que además, existía ese otro espacio. Todavía hoy me cuesta explicar qué es. No me sorprende, a Diana le llevó treinta escribir este libro donde describe su método.
Cualquiera que quiera quitarse prejuicios, necesita leerlo. Aprender a aprender arte es muy difícil, ella lo hace natural. Un juego irresistible que, como el cuento de la buena pipa, puede no terminar nunca (la diferencia con el cuento, es que no querés que termine).
El video que precede estas líneas lo hicimos con Guido, un compañero de la clínica. Quisimos regarle a Diana algo que ella nos regala siempre: su tiempo, su mirada, sus palabras. De la forma en que nosotros sabemos hacerlo, con imágenes. Ahí puede verse algo de su magia, el secreto completo está en el libro.
Marina Eleonora Rubio
