La decisión de la Unión Europea en 2015 de cerrar “a cal y canto” sus fronteras y firmar un acuerdo con Turquía para hacer de gendarme y controlar la llegada de refugiados es una vergüenza que traiciona la misma historia del continente y debería sublevar a sus pueblos mucho más de lo que lo hace.
Más de 5 mil muertos por año desde 2015 intentando cruzar el Mediterráneo, maltratos y vejaciones en todas las fronteras para familias enteras que huían de la guerra y la destrucción de países (Siria, principalmente), reclusión en verdaderos campos de concentración “modernos” a quienes consiguieron pasar todo tipo de penurias para llegar, trata de niños con fines de prostitución (se calcula en 10 mil los casos de menores desaparecidos), son algunos de los horrores que aquella decisión ha provocado y que en algún momento -ojalá- pagarán los dirigentes que decidieron que esto sea así.
Como leí en algún lugar, a pesar del apoyo de la mayoría de la sociedad europea profesa a la causa de los regufiados haría falta un grado tal de concientización y movilización popular para revertirlo que una situación tan vergonzoza sigue en pie, incluso incumpliendo las cuotas que la misma UE se había fijado para recibir (por ejemplo, España se comprometió a recibir a 16 mil hasta setiembre de 2017, y a la fecha sólo lleva acogidos menos de 2 mil).
Creo que, además de todos los sufrimientos vividos por todos esos millones de personas obligadas a huir para no morir, aún les queda la última y peor losa para soportar: el olvido.
Este vídeo, realizado por una ONG en Lesbos, es para contribuir a que eso no pase.
JB Chorch


