Un pensador italiano, Paul Virilio, sostiene –grosso modo– que la característica principal de la modernidad es la velocidad como elemento creciente que distingue a todos los procesos cotidianos. Esta conceptualización a mi me sirve para pensar algunas cosas y -probablemente de forma vana- dar un poco más de sentido a la incertidumbre y los cambios permanentes de la sociedad actual.
No hace más de una década que surgieron las redes sociales, y aún menos los llamados smartphones o “teléfonos inteligentes”. Aunque existe aún la tentación de mirar, y usar, inocentemente la combinación de aquellos dos “inventos” de este siglo, hay gente que viene advirtiendo que eso no es posible. Quizás en un principio, pero ya no.
Somos vigilados, no tiene sentido no reconocerlo. Vigilados como nunca lo hemos estado. Pero no en un sentido político, que también, sino también por una maraña de intereses muy concretos que pueden usar esos -nuestros- datos de formas non sanctas, por calificarlas de alguna manera.
Marta Peirano, investigadora y escritora especializada en el tema seguridad y privacidad, lo explica con meridiana claridad en la charla que dio en TED Madrid hacer un par de años y que podéis ver íntegra en el vídeo. Otra vez, como se dice en España: el que avisa no es traidor.
JB Chorch



