Partículas de poder

Biografías y entrevistas, Vida y Sociedad

Desde que conocí el pensamiento de Michel Foucault -en la Universidad, años ha- me ha seducido. No lo entendí a la primera -incluso puedo reconocer que aún hoy algunas de sus ideas me cuesta asimilarlas- pero sus escritos siempre me resultan vivificantes. Son como unas herramientas muy versátiles para pensar la sociedad, las relaciones sociales y, especialmente, las relaciones de poder.

El enlace al final es una entrevista, publicada por primera vez en castellano en el 2016 y denominada “El poder, los valores morales y el Intelectual”. Fue realizada por Michael Bess, y extraída del diario History of the Present Nº 4 (Primavera de 1988), 1-2,11-13.

Os dejo un pequeño fragmento de la entrevista, con la esperanza que os motive a leerla completa: “…si uso mi edad, mi posición social, el conocimiento que pueda tener sobre determinado tema para hacer que te comportes de un modo particular – es decir, no te estoy forzando a algo sino que te estoy dejando completamente libre – ahí es cuando empiezo a ejercer poder. Está claro que no debemos definir el poder como un acto violento y opresor que reprime a los individuos forzándolos a hacer algo o evitando que hagan algo distinto. Sino que el poder tiene lugar cuando existe una relación entre dos sujetos libres y esta relación es desigual, de modo que uno puede actuar sobre el otro, y ese otro es guiado o permite que lo guíen.”

JB Chorch

Entrevista a Michel Foucault

Genealogía de un ídolo

Documentales, Vida y Sociedad

Hace “unos post atrás” escribí lo que significa(ba) para mi el fútbol. En este documental televisivo se cuenta -aunque no pretende hacerlo desde ningún lugar acádemico ni téorico- lo que esa pasión puede generar para convertir a un pibe de barrio humilde en un ídolo de masas mundial.

Michael Robinson es un ex futbolista inglés radicado en España y, devenido periodista deportivo, se dedica a contar historias deportivas desde un programa llamado “Informe Robinson”.

En este viaja a Buenos Aires para contar la historia menos conocida de Maradona, la de sus comienzos en Argentinos Juniors, un pequeño club de barrio, a través de la palabra de muchos de sus amigos, entrenadores y periodistas que lo conocieron entonces, los años 60 y 70 del siglo pasado.

Por momentos me emocionó mirar el reportaje, pero no puedo explicarlo demasiado ni pretendo que os provoque lo mismo si el fútbol no forma parte de vuestras vidas. Supongo que sería algo similar a que si una ama de casa muy dedicada tuviera que explicar porqué le emociona ver la telenovela de la tarde…

JB Chorch

No somos nadie…

Internet y RRSS, Tecnologías, Vida y Sociedad

Un pensador italiano, Paul Virilio, sostiene –grosso modo– que la característica principal de la modernidad es la velocidad como elemento creciente que distingue a todos los procesos cotidianos. Esta conceptualización a mi me sirve para pensar algunas cosas y -probablemente de forma vana- dar un poco más de sentido a la incertidumbre y los cambios permanentes de la sociedad actual.

No hace más de una década que surgieron las redes sociales, y aún menos los llamados smartphones o “teléfonos inteligentes”. Aunque existe aún la tentación de mirar, y usar, inocentemente la combinación de aquellos dos “inventos” de este siglo, hay gente que viene advirtiendo que eso no es posible. Quizás en un principio, pero ya no.

Somos vigilados, no tiene sentido no reconocerlo. Vigilados como nunca lo hemos estado. Pero no en un sentido político, que también, sino también por una maraña de intereses muy concretos que pueden usar esos -nuestros- datos de formas non sanctas, por calificarlas de alguna manera.

Marta Peirano, investigadora y escritora especializada en el tema seguridad y privacidad, lo explica con meridiana claridad en la charla que dio en TED Madrid hacer un par de años y que podéis ver íntegra en el vídeo. Otra vez, como se dice en España: el que avisa no es traidor.

JB Chorch

Bares no lugares

Vida y Sociedad

En España yo creo no está muy bien visto llegar de improviso de visita a la casa de alguien, aunque seas amigo. Es un espacio absolutamente privado que sólo se comparte si hay invitación previa -a una fiesta o una cena, las más habituales- pero jamás debe entenderse como un permiso para continuar haciéndolo. Eso sí, después, lo más probable que el “encuentro” se traslade a otra parte. ¿Dónde? Si, a un bar.

Es el espacio de socialización por excelencia de los residentes y punto de atracción de cientos de miles de jóvenes de toda Europa que llegan a la península ibérica en busca del alcohol barato.

Es una cosa única lo que se vive en cualquier gran ciudad española -aunque de forma especial en Madrid- lo de salir “de cañas” y hacer varias paradas en distintos locales. No es un lugar de paso sino que la vida transcurre en los bares, y parte central del ser español. Tanto, que la voz popular dice que “la revolución llegará cuando la mayoría de los españoles no puedan escaparse a tomar una trago al bar”.

Algo de todo esto, y un poco más, es lo que cuenta el filósofo Santiago Alba Rico en la nota que hoy os recomiendo. Salud!

JB Chorch

Bares

Perro fútbol

Vida y Sociedad

Lo reconozco, me gusta el fútbol. Me gustaba y me daba una enorme felicidad jugarlo (creo que aún sueño con poder hacerlo nuevamente) y me gusta verlo por televisión.

No niego que se trata de una gran negocio -una “trata de personas moderna”, como leí en algún lado-, que mueve más dinero y poder que varios países, y que a su alrededor giran toda una serie oportunistas, opinadores infradotados y buitres sin corazón que no merecen la más mínima atención.

Pero toda mi infancia argentina, como la de muchos, estuvo atravesada por él. Creo que empecé a jugar desde empecé a caminar, y aún hoy recuerdo que por las tardes nos íbamos a un baldío cerca de mi casa, en el pueblo donde crecí, y jugábamos hasta que se hacía tan de noche que no veíamos la pelota. O en los recreos de la escuela, cuando pateábamos un pelota hecha de trapos y papeles, y atada con hilos para que no se desarme. Como corolario, soñaba con que el relator de turno (de la tele o de la radio, era indistinto para esto) incluía mi apellido en el relato, si bien nunca acabada de resultar verosímil a mis oídos. Pero lo más importante de todo es que adoraba esos momentos, donde el tiempo no pasaba y la única conciencia giraba por y alrededor de la pelota y qué hacer con ella.

Y será por eso que comprendo perfectamente a Casciari cuando dice que Messi (quizás el nombre más inequívoco del planeta) “es un perro”. Y, creo, que también entiendo -porque no sé si es posible hacerlo fuera de una relación con raíces infantiles- a aquellos o aquellas que piensen que todo esto es una soberana tontería.

JB Chorch

Messi es un perro