Ética y estética en las nuevas generaciones

Biografías y entrevistas, Música

Recuerdo que unos 25 años atrás -más o menos lo que se considera una generación- un psicólogo con el que hacía terapia (discípulo de Pichón Riviere, padre de la denominada Psicología social) afirmaba que, a su entender, uno de los problemas principales de la sociedad moderna era lo que llamaba “brecha generacional”; una brecha que veía crecer cada vez más y que significaba que las nuevas generaciones no sólo rompían los vínculos con sus antecesores con mayor énfasis, sino que ese vínculo no volvía a recomponerse y provocaba una creciente disgregación social.

En esos momentos dicha afirmación me parecía poco consistente y no muy interesante. Mis preocupaciones estaban entonces estaba más centradas en las cuestiones ideológicas más clásicas, o duras, como forma de explicar los fenómenos sociales. Ahora, “una generación” después, me siento con más amplitud de miras como para reconsiderar algunas cuestiones, esta incluida.

Esta reflexión me vino inmediatamente a la cabeza cuando leí el articulo sobre Tomasa del Real y el Neoperreo. No puedo decir que me gusta ese tipo de música -descendiente directo del reggaeton, que me gusta poco y nada- ni su estética, sino más bien lo contrario. Pero me ocurrió una cosa extraña al leer los argumentos de Teresa para hacer lo que hace y defenderlo de críticas (entre otras de alimentar la bestia machista, cosa que hasta ella mismo reconoce): ahora que he pasado la cincuentena veo con cierto asombro la manera de razonar y argumentar de esa generación anterior y causa cierta admiración, por su desparpajo y falta de prejuicios.

No sé si convenceré a muchos de esta perspectiva, aunque me conformaría con saber cuánto de esas distintas lecturas estarán atravesados por la edad de cada uno de los lectores.

JB Chorch