Dolor y resignación en la prosa de Alice Munro

Libros, Literatura y Poesía

Antes de comenzar me gustaría pedir perdón a los lectores de este blog, a los que imagino bastante más cultos e instruidos que yo, por presentar como descubrimiento (para mí lo ha sido) a una autora como Alice Munro, premio Nobel de Literatura en 2013 y probablemente la mejor cuentista canadiense de todos los tiempos. Mi vida querida apareció en mi ebook este verano, producto probablemente de alguna recomendación olvidada y de una tendencia a la compra compulsiva por internet. Diez cuentos y cuatro piezas más que, tal y como nos explica la autora, no son exactamente cuentos sino que conforman una unidad “autobiográfica de sentimiento”.

Ya sea en la ficción o en fragmentos sobre su vida, lo que más llama mi atención de la literatura de Munro es la maestría en la normalidad, la falta de estridencia con la que presenta situaciones límites, acontecimientos desgarradores que sacuden a los personajes sin derrotarlos. Los hombres y las mujeres (sobre todo las mujeres) de Mi vida querida
transitan por sus vidas con la misma naturalidad con la que la prosa de la autora nos conduce por sus historias de dolor y pérdida. No se desgarran, no luchan, a no ser que entendamos la batalla como resignación para poder seguir vivas. El descubrir que el amor de tu vida es en realidad tu chantajista, el asistir como cómplice al ahogamiento de tu hermana, el ser plantada y deportada hacia ninguna parte en el día de tu boda… podrían ser el origen de una tragedia contemporánea, pero en la pluma de Munro asumen la carga de las miserias cotidianas. Tal vez por eso muchos de sus cuentos muestran a sus personajes tiempo después del conflicto, sobreviviendo en la mediocridad de la vida
diaria.

La prosa de Alice Munro, sus personajes, son cualquier cosa menos mediocres, la vida probablemente lo sea, pero hallazgos como el de este libro, la hacen mucho más transitable.

Bea