Sólo fui una vez a una corrida de toros, hace más de veinte años ya, en lo que fue mi primer viaje a España. No entendí demasiado cómo eran las reglas del juego. Reconozco que el espectáculo logró cautivarme, tanto por su estética como por el comportamiento del público, que tanto vitoreaba al torero como lo vituperaba por “no respetar” al toro.
Sin embargo, nunca me convertí en un fan del asunto. Ni aún cuando vine a vivir a España, y tampoco sabía de las reglas que rigen las corridas. Más aún, nunca volví a una plaza de toros. No hubo una decisión consciente; a pesar de cierta seducción por el “arte del toreo” no reuní el entusiasmo suficiente para hacerlo.
Y así estuve durante muchos años hasta que vi el documental que os dejo al final del escrito. Se llama Tauromaquia, dura sólo 28 minutos y fue realizado por Jaime Alekos con el patrocinio de PACMA, el partido animalista de España. Su visionado fue un verdadero shock, tanto por su contenido como por su realización. Las consecuencias de verlo aún se están procesando dentro de mi. No puedo decir que me he convertido en un militante antitaurino activo, pero no tengo ninguna objeción a que se prohíba, como en muchos lugares del mundo y algunas ciudades españolas.
Sólo una cosa más para cerrar este post: el documental es tan impactante que en ningún momento necesita decir una palabra contra las corridas.
JB Chorch
Enlace al documental: Tauromaquia
