¿Quién no ha sentido al menos una vez la necesidad de alejarse de todo y de todos para poder pensarse a si mismo?
Eso es lo que ha hecho Ignacio Castro Rey de forma literal, yendo a vivir por casi tres años en la más completa soledad de una montaña entre Galicia y Castilla y León (España), y que es la que da nombre al libro.
Pero, además de la valentía de tomar esa decisión hasta sus últimas consecuencias, Castro Rey tiene la capacidad de contárnosla de manera tal que podemos sentir y vivir con el sus conclusiones, a condición de que la respuesta a la pregunta inicial sea afirmativa, como es mi caso.
Y de otra pregunta nace la decisión -”¿Cómo seguir siendo idealista, incluso romántico, y al mismo tiempo participar en un universo social donde la Revolución se mostrara imposible?”- que, a su vez, puede desencadenar otras.
Por lo pronto, las respuestas que encontró en esa montaña, hacen que merezca la pena seguir intentando hacernos las preguntas adecuadas…
JB Chorch
