Se dice que una de las virtudes de los libros de Harry Potter es posibilitar el escapismo: asumiéndonos dóciles y predispuestos muggles, descubrimos de la mano de la narradora un mundo mágico al que se accede a través de andenes ocultos, puertas que abren calles y cartas entregadas por lechuzas. Luego vamos a Londres y vemos lugares como King’s Cross o Charing Cross Road con otros ojos, pensamos durante unos segundos que la magia existe y está en la literatura, sonreímos y seguimos con nuestra vida sintiéndonos un poco mejor; porque hemos recordado que, si la realidad se vuelve demasiado árida, siempre tendremos ventanas de escape.
A muchas de esas ventanas se llega hoy navegando por la red, y en una sencilla travesía se puede descubrir que J.K. Rowling eligió para ilustrar la última edición de Animales fantásticos a Olivia Lomenech Gill, una artista que vive en el norte de Inglaterra y se viste con ropas bretonas que hace ella misma. En su web pueden verse algunas de sus obras: dibujos y acuarelas en diferentes soportes, estampas a la antigua, esculturas de caballos. En Instagram, en donde apenas tiene mil y pico seguidores, comparte el día a día en una campiña idílica. Bocetos de animales, tartas caseras, ropa blanca en el jardín, flores de manzanilla, pan recién comprado, niños que juegan al fútbol, la luz entrando en un estudio de madera, … Una ventana por la que asomarse a un cotidiano bucólico, en el que las mayores preocupaciones se concentran en un huerto ecológico. Porque a veces no apetece escapar a Hogwarts sino a una de esas vidas alternativas que nunca nos decidimos a tener.
CV
