Cuando se cae el sistema, cuando nos perdemos justo la parte del programa donde recomiendan qué ver, cuando el calor (o el frío o el gobierno) hace colapsar el servicio de luz eléctrica, los trovadores de sugerencias nunca defraudan. Desde septiembre, la serie producida (y dirigida en algunos capítulos) por Michel Gondry y protagonizada (y producida) por Jim Carrey, empezó su circuito comercial y yo sin enterarme. Tuvo que ser una compañera de un taller al que asisto, quien entre blanco titanio y azul de prusia, me habló de Kidding. Ni bien llegar a casa la busqué. Ni bien la encontré, degusté su primera temporada sin el conocimiento de la crítica ni otra información que el título.
Me gustaría que tuvieran la misma sensación, que se atrevan a los supuestos del comienzo y sin otro dato que la curiosidad, surfeen la experiencia de este nuevo encuentro de Carrey & Gondry.
Nota: como todo sabor adquirido, Jim Carrey gana con la constancia de verlo en pantalla y el paso del tiempo. Tanto, que ya es para mí como las aceitunas negras o el cabernet sauvignon.

Spoiler:
Pero si no pudieron evitarlo, y siguieron leyendo pese a la advertencia, se encontrarán con una parábola de la autobiografía del actor. Y si no le dieron tiempo ni constancia a su risotada, éste es el momento de empezar: no hay risa con mayor tristeza en el mundo.
Marina Eleonora Rubio
