Jorge Furtado hizo un milagro con este corto en 1989. No me canso de verlo y recomendarlo. Hace poco supe que había ganado el Oso de Plata en Berlín y no sé cuántas cosas más. No lo sabía porque lo miraba y miraba sin importar otra cosa más que pensar quién podía no haberlo visto todavía.
Por eso insisto, porque siempre hay quien, y es un acto de injusticia no avisarle.
Marina Eleonora Rubio
