Empecé este post recomendando novelas largas. No una en particular, sino atreverse a leer novelas extensas. Escribía sobre la desidia, el miedo o la mala prensa que las acompañan. Era una oda a recorrer ese mundo mágico, como la montaña de Thomas Mann, el quijote de Cervantes, el incansable Ulises de Joyce; o la vida, entre la guerra y la paz, del conde Pierre de Tolstoi.
Estaba en eso cuando una pestaña del escritorio ( sí, los escritorios modernos tienen pestañas) llamó mi atención. La abrí. La noticia de un video sin editar, con sonido y música en alta definición, del momento de la caída de las torres gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, se estaba haciendo viral. Me sorprendió que la noticia no tuviera análisis. Casi un titular y una bajada que presentaba el link a youtube. Más que un lanzamiento, parecía un video filtrado. Diecisiete años después. Como si las redacciones no hubieran tenido tiempo de analizar. Empecé el post con menos de un millón de reproducciones, ahora lleva cuatro.
No hay morbo, no hay sangre, casi no hay dolor. Son treinta minutos desde el momento en que Mark LaGanga, un camarógrafo de la cadena CBS, enciende la cámara hasta que la apaga, después del colapso de la segunda torre. No tiene voz en off. Como los buenos escritores, no cuenta, muestra lo que ve.
Se detiene en una paloma, después de que la torre cae, y todo queda negro por minutos (negro y mudo). La paloma está tan aturdida como él, los dos frente a algo que no tienen capacidad de procesar. Polvo, destrucción de todo. Se me vino Michael Haneke a la cabeza y su truco de no contar en las películas lo siniestro que acontece.
LaGanga deja la cámara encendida, camina y registra. Se mete en el lobby de una de las torres del World Trade Center, se cruza con bomberos, policías, zombies que arrastran lo que queda de su mañana. No grita ni cuando la torre se le viene encima. ¿Sorpresa o profesionalismo?
Lo miré sin preguntarme nada. Dejándome llevar por lo que él vio, mirando dónde él se detuvo, cuando ni él ni nadie de los que se cruzaba, entendía qué pasaba.
El valor del registro es poder:
https://www.youtube.com/watch?v=ECkExPzMANw
(ESTE NO ES EL LINK ORIGINAL)
Marina Eleonora Rubio