Viaje a lo mejor de la memoria

Gastronomía

El olfato, garantía sin retorno al suburbio del pasado, con el negroni vive un poco perdido. La furia que le regala el campari lo distrae. La ginebra arrima poderío, y el vermouth, pide carta para dejarse ver. Cuando la piel de una naranja estalla sobre el vaso, no hay reversa: atraviesa como flecha la paz de cualquier cementerio. 

Yo lo tomaba con mi abuelo Ucraniano, de sombrero y bastón. Con él aprendí las reglas básicas: siempre en barras, a media tarde, y en vaso ancho. 

El uso del sorbete está prohibido, la charla en exceso debe evitarse. 

Abstenerse los tibios de espíritu, para ellos el infierno de la whiscola.

Ingredientes cocktail Negroni

  • Hielo
  • 30ml de Ginebra
  • 30ml de Vermouth dulce
  • 30ml de Campari
  • Soda (opcional)
  • 1 rodaja de naranja

Marina Eleonora Rubio

photo: LIZZIE MUNRO

Viaje al centro de los sentidos

Cine y Series, Películas

¿Cómo hizo la cineasta argentina, Lucrecia Martel, para hacer de una película una experiencia sensorial? Todavía me lo pregunto. ¿Por el uso de planos cortos a cámara alzada? ¿Por el planteo impecable del sonido? ¿Por la paleta de colores, la luz perfecta y difusa, el foco que va y viene? ¿Por los eternos silencios? No tengo idea. Cuando la vi, sentía respirar al personaje, olía su transpiración, me ahogaba con su calor. No tuve esa sensación ni en Disney (literalmente), dentro de esos cines 3D que tanto promocionan. Lucrecia Martel logró llevar la experiencia del cine más allá. Es verdadero realismo virtual, si algo de eso existe o se llama así.

La recomendación impone una restricción fundamental: ver la película en el cine. No va a ser fácil: ya estrenó, y, excepto en alguna retrospectiva, no se encuentra ya en salas. Pero es requisito indiscutido. 

Zama no es una película. Es un viaje al centro de los sentidos. Por eso no describo sinopsis ni personajes. Viajen, descubran, disfruten este regalo del cielo salteño. Por películas como ésta, el cine no va a desaparecer nunca. 

Marina Eleonora Rubio

Cuando falta el agua

Cine y Series, Películas

La foto que ilustra el post, corresponde el afiche que promociona la película ‘El sabor de la sandía’, mejor traducida también como ‘Una nube errante’. A los dos minutos y medio del comienzo, sucede esta escena. La película, vale mencionar para quienes hayan asumido que se trata de una porno, obtuvo el premio de la crítica en el Festival de Berlín en 2005, y, en el mismo certamen, el Oso de Plata a la contribución artística (esto para quienes necesiten trocar la perturbación que provoca la imagen por la tranquilidad que suponen las instituciones).

Dirigida por Tsai Ming-liang, un director taiwanés del que habría que ver todas sus obras, reencuentra en esta cinta a dos personajes de películas anteriores. Los cruza para enfrentarnos al desasosiego, a la quietud de esos planos eternos que gritan lo solo que estamos, para enseñarnos a ver de una forma que muchos todavía no vieron. Erotismo en el planteo, cabalga por musicales delirantes de un planteo formal impecable, y lo mejor: no se apoya en ningún eufemismo para sopapearnos.

Atreverse al cine taiwanés (y coreano), es uno de los mejores atrevimientos posibles. No hay condescendencia con el espectador. Y eso es algo que siempre agradezco.

Marina Eleonora Rubio

¿Cómo no amarlo?

Documentales, Libros

Noam Chomsky. Crédito foto: Haymarket Books

Inabarcable. No alcanza la vida para leer, escuchar y pensar lo que Noam Chomsky propone. Y todo, pero todo, vale cada instante. 

Detesta a los intelectuales, dice fácil lo que sabe. Lo entrevistan desde conductores, producto de su crítica más elemental, hasta físicos cuánticos. Ante cada oportunidad, tira una nueva semilla al viento: repite incansablemente cómo debemos estar atentos a los modos de dominación que ejercen los medios. Estudió como pocos el lenguaje. En mis años de fanatismo lingüístico, intenté seguirlo. Intento todo por él. Logro poco, no puedo leer todo lo que escribe. Pero moriré en ese intento. 

Marina Eleonora Rubio

La manufactura del consentimiento: 

Dirigida por Mark Achbar, Peter Wintonick (1992) 

Chomsky & Krauss: An Origins Project Dialogue (2015)

Un tipo llamado Mark

Documentales

Empecé este post recomendando novelas largas. No una en particular, sino atreverse a leer novelas extensas. Escribía sobre la desidia, el miedo o la mala prensa que las acompañan. Era una oda a recorrer ese mundo mágico, como la montaña de Thomas Mann, el quijote de Cervantes, el incansable Ulises de Joyce; o la vida, entre la guerra y la paz, del conde Pierre de Tolstoi.

Estaba en eso cuando una pestaña del escritorio ( sí, los escritorios modernos tienen pestañas) llamó mi atención. La abrí. La noticia de un video sin editar, con sonido y música en alta definición, del momento de la caída de las torres gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, se estaba haciendo viral.  Me sorprendió que la noticia no tuviera análisis. Casi un titular y una bajada que presentaba el link a youtube. Más que un lanzamiento, parecía un video filtrado. Diecisiete años después. Como si las redacciones no hubieran tenido tiempo de analizar. Empecé el post con menos de un millón de reproducciones, ahora lleva cuatro.

No hay morbo, no hay sangre, casi no hay dolor. Son treinta minutos desde el momento en que Mark LaGanga, un camarógrafo de la cadena CBS, enciende la cámara hasta que la apaga, después del colapso de la segunda torre. No tiene voz en off. Como los buenos escritores, no cuenta, muestra lo que ve. 

Se detiene en una paloma, después de que la torre cae, y todo queda negro por minutos (negro y mudo). La paloma está tan aturdida como él, los dos frente a algo que no tienen capacidad de procesar. Polvo, destrucción de todo. Se me vino Michael Haneke a la cabeza y su truco de no contar en las películas lo siniestro que acontece.  

LaGanga deja la cámara encendida, camina y registra. Se mete en el lobby de una de las torres del World Trade Center, se cruza con bomberos, policías, zombies que arrastran lo que queda de su mañana. No grita ni cuando la torre se le viene encima. ¿Sorpresa o profesionalismo?

Lo miré sin preguntarme nada. Dejándome llevar por lo que él vio, mirando dónde él se detuvo, cuando ni él ni nadie de los que se cruzaba, entendía qué pasaba.

El valor del registro es poder:

https://www.youtube.com/watch?v=ECkExPzMANw

(ESTE NO ES EL LINK ORIGINAL)

Marina Eleonora Rubio