Mi lucha

Libros, Literatura y Poesía

Enrique Santos Discépolo, músico, dramaturgo y actor argentino, escribió el tango Uno (de los más famosos del mundo) en mil novecientos cuarenta y tres. «La lucha es cruel y es mucha», regala entre sus versos. Del sur al infierno: anteponerle a «lucha» el pronombre posesivo singular de la primera persona, lleva de narices a Hitler. Pero un regalo maravilloso nos trajo este nuevo siglo: Karl Ove y su novela a gran escala de seis tomos.

«Mi lucha» es ahora también una obra cosida de recuerdos milimétricos y constantes, de tiempo recuperado y extasiado, de la mejor tradición de escritura de no ficción, que prefiero llamar autobiográfica, junto con Marcel Proust (a quien le debemos todo) y Emmanuel Carrèrre. La primera persona desnuda, el preciosismo de cada imagen, esa flecha que guía al viento.

Karl Ove Knausgård, el mejor amigo de todos:

Marina Eleonora Rubio

El método

Arte, Libros, Videos

Soy testigo del Método desde antes de que fuera nombrado.

Asisto al taller de pintura de Diana Aisenberg hace más de seis años, y a su clínica de obra, hace más de tres. Cuando empecé el taller no tenía idea de que además, existía ese otro espacio. Todavía hoy me cuesta explicar qué es. No me sorprende, a Diana le llevó treinta escribir este libro donde describe su método.

Cualquiera que quiera quitarse prejuicios, necesita leerlo. Aprender a aprender arte es muy difícil, ella lo hace natural. Un juego irresistible que, como el cuento de la buena pipa, puede no terminar nunca (la diferencia con el cuento, es que no querés que termine). 

El video que precede estas líneas lo hicimos con Guido, un compañero de la clínica. Quisimos regarle a Diana algo que ella nos regala siempre: su tiempo, su mirada, sus palabras. De la forma en que nosotros sabemos hacerlo, con imágenes. Ahí puede verse algo de su magia, el secreto completo está en el libro.

Marina Eleonora Rubio

Ña Serapia

Gastronomía

Así: se llama Ña Serapia y es una verdadera gema en medio del caos porteño. Bueno, tanto caos no. Ña Serapia está enfrente del Parque Las Heras, uno de los pulmones que Buenos Aires tiene desde 1962, cuando cerró la Penitenciaría Nacional que ocupaba todo el predio (y se demolió, claro).

Es mínima, ruidosa, repleta de todo. Como un armadillo, un almanaque de Molina Campos o una guitarra, cuelga la fotografía que el artista Marcos López le sacó al bachero histórico del lugar, Héctor. La misma que se expuso en Nueva York o Berlín, está al lado de un pingüino de tinto. Nos mira mientras miramos a Héctor que nos pregunta qué queremos comer.

Si el día que van a visitar esta gema hay pastel de carne, no lo duden. Regálense eso en esta vida. No hay garantías de que haya otra. 

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Av. Gral. Las Heras 3357, C1425ASK CABA

Marina Eleonora Rubio

Los colores de Borges

Documentales, Libros

La gente se imagina al ciego encerrado en un mundo negro, dice Borges en esta conferencia. La suya no fue una ceguera oscura: había azul, rojo, pero sobre todo, amarillo, el color que lo acompañó hasta el final. 

La conferencia que recomiendo a continuación es ‘La Ceguera’, pronunciada por él entre junio y agosto de 1977, en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Un lujo escucharlo hablar de su ‘modesta ceguera personal’, como le gustaba decir, que nunca le impidió ver el universo que lo inspiró y nos regaló para siempre.

Marina Eleonora Rubio

Que se rompa pero que no se doble

Series

En Argentina, la frase ‘que se rompa pero que no se doble’ remite a un hecho muy particular: la escribió el expresidente Leandro Alem como testamento político hace ciento veintidós años. Fue en su nota de suicidio, que dejó sobre el escritorio bajo las palabras: para publicar. Su partido de desmoronaba, y él, que sentía que había entregado todo, terminó con su vida.

El resto del mundo desconoce a Alem pero no a la frase. La vi sobrevolar la película ‘Wild’, y hace un par de semanas, y me volvió a abrazar en la serie ‘Sharp Objects’. No es casual. Ambas comparten la dirección de Jean-Marc Vallée, un canadiense que se apropia de la frase en cada obra que escribe o dirige. En esta miniserie, basada en la novela homónima de Gillian Flynn, nos lo recuerda en cada escena. 

Editada como obra maestra, la actriz Amy Adams protagoniza a una periodista con problemas emocionales que no sabemos hasta dónde puede romperse o doblarse: tiene que investigar un par de asesinatos en su lugar de origen, esos pueblos norteamericanos hechos a medida para hacerse polvo. 

Marina Eleonora Rubio