Noam Chomsky. Crédito foto: Haymarket Books
Inabarcable. No alcanza la vida para leer, escuchar y pensar lo que Noam Chomsky propone. Y todo, pero todo, vale cada instante.
Detesta a los intelectuales, dice fácil lo que sabe. Lo entrevistan desde conductores, producto de su crítica más elemental, hasta físicos cuánticos. Ante cada oportunidad, tira una nueva semilla al viento: repite incansablemente cómo debemos estar atentos a los modos de dominación que ejercen los medios. Estudió como pocos el lenguaje. En mis años de fanatismo lingüístico, intenté seguirlo. Intento todo por él. Logro poco, no puedo leer todo lo que escribe. Pero moriré en ese intento.
Marina Eleonora Rubio
