La llamada «profesión más antigua del mundo» es un lugar muy complejo. En él se cruzan la trata de personas, el porno en todas sus variantes, el feminismo y un gran negocio, para nombrar los puntos más habituales en los debates.
Pero que también sea un lugar para el empoderamiento de la mujer es un aspecto no muy común, pero que empiezo a leer cada vez más (en Internet, claro, ¿dónde sino?). Natalia defiende esa opción de vida y lo fundamenta muy sólidamente en una extensa entrevista reciente.
No sé si me ha convencido (en el caso de que me tenga que convencer de algo a mi) pero si me resulta muy convincente, aunque no tengo ninguna experiencia con la prostitución que pueda hacer más legítima mi opinión. Pero, ¿hace falta tenerla?…
JB Chorch
