El 40º Aniversario de su estreno en España y algunas circunstancias personales que no vienen a cuento se han combinado mágicamente, dándome la excusa perfecta para recomendar lo que es para mi el mejor retrato de la soledad y la impotencia en la gran ciudad moderna: “Taxi Driver”.
Esta película supuso la unión de tres artistas muy prometedores: Paul Schrader, quien escribió el guión luego de atravesar una crisis personal muy profunda y que lo llevó a conducir sin rumbo por la ciudad un buena temporada; Martin Scorsese, director en alza que venía de hacer “Malas calles”, una ópera prima donde ya mostraba su sensibilidad y buen hacer hacia estos temas; y Robert De Niro, protagonista principal y que venía de ganar un Oscar por El Padrino II.
La película cuenta la historia de Travis Bickle, un taxista ex combatiente de Vietnam que recorre cada noche los submundos de New York y todos sus habitantes. Y en este vagar intenta producir algún tipo de cambio que modifiquen las situaciones cotidianas de injusticia -en su sentido más general. Pero la maquinaria de la gran urbe es demasiado compleja y cruel con las almas bienintencionadas, por lo que Travis empieza a generar un estado psicótico que desembarcará en una explosión violenta.
Habrá muchas explicaciones para el éxito de “Taxi Driver”, en su momento y cuatro décadas después. La mía es que cuenta como pocas, las desventuras de todos aquellos que -viviendo en una gran ciudad- no hemos sentido Travis Bickle en más de una ocasión.
JB Chorch
