Usera: Chinatown en Madrid

Gastronomía

Cuando uno vive en el madrileñísimo barrio de Cuatro Caminos corre el riesgo de considerar que su zona, junto con el no menos popular Lavapiés, son lo más exótico del paisanaje castizo y limitar los días a las muchas distracciones que ofrece el centro de la capital. Solo si tienes suerte, tal vez un día, alguien con más curiosidad que tú te saque de la tan trillada zona de confort de una ciudad que, tras catorce años, crees conocer mínimamente, y te conduzca hasta el magnífico barrio de Usera, un auténtico Soho madrileño junto al río Manzanares.

Para dos paletos mesetarios, la experiencia de comer en un auténtico restaurante chino constituye toda una práctica de riesgo y no por la calidad de los materiales sino por nuestra ignorancia del protocolo alimentario. En las antípodas del fast food de rollitos de primavera y cerdo agridulce, en el restaurante Mr. DouLao (Calle Olvido 46) es el cliente el que debe hervir los ingredientes en caldo -para ello las mesas disponen de placas de calor artificial-, procedimiento en el que la camarera (que comparte su espanto con los comensales chinos y la vergüenza ajena con una familia europea bastante más mundana que nosotros) se ve en la obligación de instruirnos tras vernos engullir carne cruda.

Y después del almuerzo, paseo por el barrio. Un modelo de escaparate despierta especialmente nuestro interés. Filas de manos y agarrotados dedos de plástico nos señalan tras la vitrina de muchos negocios. Tardamos unos segundos en descifrar su utilidad, estas réplicas de aire gore funcionan como inocentes soportes de práctica para futuras esteticistas que ejercerán labores de manicura y pedicura en los numerosos centros de belleza regentados por chinos y distribuidos por toda la ciudad.

A última hora las prisas nos impiden disfrutar de las delicias que nos tientan tras el cristal de algunas dulcerías. Omisión providencial: a la salida del barrio, la sed o el hambre nos obligan a detenernos en una tasca de aspecto inofensivo y nombre poco disuasorio: la Oliva. Solo al fijar la vista en sus paredes reparamos en la particularidad del recinto, fotos del dictador Franco y su familia adornan el local regentado por un ciudadano chino entusiasta de la figura del general. A nuestro lado, un grupo de policías nacionales disfrutan alegremente de un cafecito de media tarde. Queremos pensar que ellos, como nosotros, también llegaron allí por casualidad.

Bea

Imágenes y palabras

Arte

Uno de los lugares comunes más comunes es aquel que dice que una imagen vale más que mil palabras. No pretenderé en este post deconstruir ese tópico sino más bien, creo, que terminará reforzado.

Gerhard Haderer es un dibujante austríaco nacido en 1951 que lleva ya varias décadas trabajando con ilustraciones satíricas, destacando en ellas de manera muy corrosiva la “imperfección” de la sociedad actual. Como era de esperar, Gerhard ha tenido que enfrentar querellas por sus trabajos, como cuando uno de sus libros, La vida de Jesús, provocó reacciones violentas en Austria, especialmente por parte de la Iglesia Católica. Y, en 2005, fue encarcelado en Grecia por “insultar a la comunidad religiosa”.

Haderer desarrolló su estilo ya en sus inicios, cuando trabajaba como diseñador gráfico e ilustrador para agencias publicitarias; pero no fue 1985 -cuando tuvo que ser operado de cáncer- que dejó sus actividades más publicitarias y se convirtió en caricaturista freelance e ilustrador satírico.

En fin, un poco de información de contexto -fácilmente encontrable navegando por Internet- o, más simplemente, las “palabras” de aquel tópico.

Aquí las imágenes: http://www.misgafasdepasta.com/gerhard-haderer/

JB Chorch

Ña Serapia

Gastronomía

Así: se llama Ña Serapia y es una verdadera gema en medio del caos porteño. Bueno, tanto caos no. Ña Serapia está enfrente del Parque Las Heras, uno de los pulmones que Buenos Aires tiene desde 1962, cuando cerró la Penitenciaría Nacional que ocupaba todo el predio (y se demolió, claro).

Es mínima, ruidosa, repleta de todo. Como un armadillo, un almanaque de Molina Campos o una guitarra, cuelga la fotografía que el artista Marcos López le sacó al bachero histórico del lugar, Héctor. La misma que se expuso en Nueva York o Berlín, está al lado de un pingüino de tinto. Nos mira mientras miramos a Héctor que nos pregunta qué queremos comer.

Si el día que van a visitar esta gema hay pastel de carne, no lo duden. Regálense eso en esta vida. No hay garantías de que haya otra. 

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Av. Gral. Las Heras 3357, C1425ASK CABA

Marina Eleonora Rubio

Tinder bizarro

Internet y RRSS

Desde mucho antes de separarme me intriga el mundo de Tinder. Esta prometedora aplicación ofrece a los ingenuos la solución al eterno problema de conseguir pareja, encontrar al amor de nuestras vidas, conocer gente, o simplemente rozarse con la posibilidad de coger – en el sentido argentino del término.

En la vida actual, quizás por obra de las fases lunares o algún otro humor inmanejable, hay días que podemos tener la sensación de que nadie tiene tiempo o ganas de conocer gente nueva. El Tinder, o la Tinder, facilita el encuentro. Uno selecciona entre un montón de perfiles de gente cercana geográficamente los que le resultan atractivos y descarta los que no le gustan. Una cruz o un corazón resumen nuestra posición ante unas cuantas fotos de cada participante. Esto da lugar a un mundo de situaciones asombrosas, fascinantes y atractivas, quizás a pesar suyo.

Existen muchos prejuicios sobre estas nuevas opciones de la tecnología, y no falta el que, o la que, con orgullo, prejuicio y pudor encubierto, exalta lo fortuito del encuentro tradicional.

Pero para qué elegir si podemos tenerlo todo? Podemos disfrutar de Tinder, y aún así no lograremos escapar de los encuentros y desencuentros que nos proponga la vida real.

Y, gracias a tinder.bizarro, generosx y popular usuarix de Instagram, incluso si estamos en una relación fielmente monógama podremos disfrutar de una cuidada selección de lo más divertido de Tinder.

Acá el perfil:

https://www.instagram.com/tinder.bizarro/

Diego

Un mundo ¿feliz?

Internet y RRSS, Tecnologías, Vida y Sociedad

El post de hoy va de Google, filtros, burbujas virtuales, negocios, resistencia y felicidad. Ah, y todo aderezado con el visionario libro “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley.

¿Como se combina esto? Me encantaría poder explicarlo – al menos como yo lo entiendo- pero, como si esto fuera la radio, el (mi) tiempo es escaso, así que los remito a un artículo que lo hace maravillosamente bien.

Avisados estáis. No tiene desperdicio.

JB Chorch

El filtro burbuja