Tengo cierta debilidad por el cine mudo, en especial por los grandes humoristas como Chaplin, Buster Keaton, Harold lloyd, Laurel y Hardy y otros menos conocidos.
Eran los inicios del cine y, con apenas herramientas comparadas con las actuales, conseguían poco menos que magia. Si aún hoy me sorprendo y divierto viendo los trucos de sus películas (y casi siempre al servicio de un gran guión), no me quiero ni imaginar el efecto que producirían al proyectarse en aquellos años.
En el enlace que aquí os dejo se pueden ver algunos de los (increíbles) trucos inventados para algunas escenas que ya son míticas en la historia del celuloide. Con razón algunos -revolucionarios o simplemente laicos- querían utilizar el poder del cine para combatir la influencia de la religión en la sociedad…
¿Qué cuándo nacieron? Hace más de treinta años y mucho no han cambiado (en Argentina decimos ‘equipo que gana no se toca’).
Al GIF lo creó en 1987 Steve Wilhite, un programador en Compuserve (una empresa que ofrecía servicios de internet en la época de los módems telefónicos) para que funcionase en todas las computadoras (ustedes no se acuerdan, pero las conexiones en ese tiempo eran muuuuy lentas).
Dos años después llegaría la World Wide Web, y el formato GIF resultó perfecto: permitía usar gráficos en movimiento para páginas en construcción (que en ese tiempo eran casi todas).
O Borges, como le dicen por el mundo (porque Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo es muy largo, como el topónimo de Bangkok)
Era mucho más moderno de lo que él imaginaba, pésimo recitador, amante intenso. Lo era todo en humor y sabiduría de la Matrix, por eso quizás eligió a quien nadie elige. No lo sé. Y si a él no le importaba, por qué a mí, que me tiene siempre tan enamorada.
Gabriel García Márquez al recibir el Nobel de Literatura:
…‘En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. Ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto, 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi 120 mil, que es como si hoy no se supiera donde están todos los habitantes de la cuidad de Upsala. Numerosas mujeres encintas fueron arrestadas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aun se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 muertes violentas en cuatro años’…